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domingo, 27 de agosto de 2017

El alucinante viaje de Twin Peaks




Esto no pretende ser una crítica a la tercera temporada de la serie de David Lynch y Mark Frost (al pobre siempre lo olvidan cuando se habla de la serie) aunque sí hablaré bastante de aquello por lo que si hay alguien que no se quiere comer unos pocos SPOILERS, ya están avisados. Twin Peaks podía ser una serie más de misterios e intriga, pero incluso desde su noventera emisión había algo, un aura enrarecida que la hacía destacar sin ser la serie perfecta ni nada por el estilo, esta tercera temporada ha demostrado ser la apoteosis de aquel intento por transformar una simple serie televisiva en una verdadera odisea de inquietantes emociones.

martes, 26 de julio de 2016

Series para ver, volver a ver y pensárselo mejor antes de ver: The stranger things


Netflix lo ha vuelto hacer, su nuevo éxito se llama The stranger things, serie de sólo ocho capítulos que está dando mucho que hablar al conjugar inteligentemente los elementos más emblemáticos de las películas fantásticas de los 80’ utilizando el factor de la nostalgia de un modo audaz ya que más que un pastiche, un homenaje o una relectura de la cultura pop de aquella época, The stranger things juega con la idea de realizar una historia de ciencia ficción tal y como se hubiese hecho durante aquellos años, sin ninguna pizca de ironía ni segundas intenciones, es una verdadera carta de amor al género fantástico de los ochenta.

lunes, 11 de julio de 2016

TOP: 10 CANCIONES QUE NO DEBES PONER UN LUNES EN LA MAÑANA



Volvemos al estilo Buzzfeed. Nunca está de más una lista de música que oriente nuestro día, yo soy un poco obsesivo con las listas musicales y siempre me gusta categorizarlas (pese a que no tengo ni me interesa tener Spotify) así que para dar rienda suelta a esta semana que por lo menos por esta zona geográfica parece fría y triste, pues comencemos  con 10 estas canciones tristes, heladas y realmente sobrecogedoras que no ayudan a mejorar la cosa y hacen de un Lunes un día realmente implacable. Que tengan linda semana.

miércoles, 27 de enero de 2016

TOP: Los momentos más emotivos de Los Simpson




Creo ya haber dejado clara mi relación con Los Simpson en este prolongado post de hace un par de años, por lo que de vez en cuando estaré sacando algún tópico al respecto así que echando a correr mi curiosidad me fije que en la serie actualmente no hay espacio para algo que muchos recuerdan como un factor importante dentro de la serie: La empatía que algunas escenas lograban generar con el espectador hasta límites bastante enternecedores. Si es cierto Los Simpson es una comedia y muchas veces hace gala de un humor bien absurdo, pero generalmente las sitcom echan mano a uno que otro momento realmente emotivo que le llega al alma el espectador, momentos casi tan duros como está imborrable escena del Príncipe del rap:

                                                    PERMISO PARA LLORAR A MARES 


sábado, 3 de octubre de 2015

Nostalgias del 2000 con MTV: Hoy el garage rock



El año pasado hice un par de entradas rememorando a modo de reportaje aquellos estilos musicales que brillaron (o mejor dicho fueron estrujados) durante la MTV de principios del siglo XXI, es así como lloramos recordando el POP, nos avergonzamos con el emo, nos sentimos rebeldes de cartón junto al Happy-Punk y  gritamos con rabia pre adolecente gracias al Nu-Metal, sin embargo, faltaba un punto importante  para completar esta cantidad de información nostálgica y relevante, y me refiero a lo que fue el revival del garage rock así como también del britpop o britrock, ambos fenómenos se dieron de la mano y fueron el último brote de rock (o al menos de música no TAN pop) que brilló en MTV antes de que el canal se obsesionara por Reality shows de analfabetos y culebrones para adolescentes frígidas (y sí, algunas series realmente chistosas, pero eso quizás lo revisemos en otra entrada en algo llamado el futuro) 

domingo, 3 de mayo de 2015

Sábado Gigante... ¡A los leones, a los leones!



Sábado Gigante llego a su fin, la cadena de televisión “Univisión” pacto su cancelación definitiva con el programa después de una longeva existencia de 53 años comandado por el infalible Don Francisco. Para los chilenos aparentemente esto nos debería decir algo y es que uno no puede escapar de la cultura popular que se construye en la práctica misma de la existencia.

Para los que no lo sepan (que deben ser la minoría más recalcitrante) Sábado Gigante era un programa chileno de variedades que nació en los sesenta en Canal 13 (Canal de la Universidad Católica) y en el que se intercalaban diversos espacios de concursos para el público presente del programa (siendo el más popular el de un Karaoke en donde cuyos participantes desentonados eran castigados por un personaje llamado “El chacal”) así como también de  conversación con estrellas famosas o personajes “notables” del diario vivir o simplemente con especialista de un tema en específico  y también de infaltables sketch humorísticos. El programa llegó a un nivel de notoriedad tan impactante en la sociedad chilena que a fines de los  ochenta el concepto fue comprado por la cadena Univisión y el show se comenzó a grabar y transmitir desde Miami y aunque en un principio  Don Francisco sólo co-animaba debido a que se trataba de un desconocido para la masa latina ya desde la década de los noventa asumió el control total del programa y a partir de ese momento éste sólo se transmitió desde Miami hacía al mundo dejando por muchos años  a Chile huérfano de la marca “Sábado Gigante” aunque esto no quito que por gran parte de aquella década el programa siguiese siendo el más visto durante las tardes de Sábado en el país, será a principios del 2000 cuando el programa vuelva a grabarse en estudios chilenos bajo la conducción de la hija de Don Francisco, Vivi Kreutzberger, alternando así contenido que se realizaban en Miami y en Chile generando un hibrido un tanto extravagante para el público, pero que no obstante resulto bien y volvió a inyectar al espacio de popularidad, el 2010 Vivi Kreutzberger renuncia a Canal 13 y la estación televisiva vuelve a emitir el programa en su versión internacionalizada.

Bien, con ese resumen queda claro la magnitud del programa y la importancia que generó en la cultura popular al ser prácticamente el único show televisivo que se ha mantenido con vida y estable desde los sesenta no sólo en Chile sino que en toda Latinoamérica conservándose en el inconsciente colectivo de una generación como un emblema televisivo y siendo asumido por todos como una cosa eterna que iba a seguir ahí para siempre, de hecho, expresiones propias ingeniadas por Don Francisco como “¡Que venga la modelo!”; “¡Se lo ganó!”; “Y, fuera y fuera”… han sido llevadas a la jerga común y naturalizadas como propias en el hablar diario, sin embargo, desde hace ya varios años el programa iba en caída libre con respecto al rating lo cual sumado al cada vez más evidente desgaste de su consagrado animador no auguraba más que una obvia cancelación, por eso no es una sorpresa que se anunciase su cierre, para nada, lo que a mí sí me llama la atención es esa lambisconería que este hecho genera en la gente, las redes sociales no tardan en inundarse de pesares ante el final y son más las voces de agradecimiento y tristeza que los que realmente ven esto como un gesto natural de la historia televisiva.


Al cesar lo que es del cesar, sea como sea, es un programa que ha llevado a Latinoamérica a un cierto nivel de importancia para la cultura gringa, y el sólo hecho de que se haya mantenido con fuerza durante tantas décadas es una proeza difícil de igualar para cualquier equipo humano que vive de la televisión, aunque por lo mismo a mí me parece tan inaudito que Sábado Gigante no se haya extinguido antes, su formato es anticuado, obtuso e insustancial, ni siquiera como un programa de entretenimiento mantenía buenos parámetros y ya para la década pasada no tenía razón de ser, representaba una televisión prehistórica donde la ingenuidad del televidente era el motor que la echaba a andar. Más allá de eso Sábado Gigante logró su tiempo de oro en la década de los ochenta, cuando chile estaba en el proceso más duro económicamente de la dictadura militar y la misión de este programa que se estiraba como chicle en maratónicas sesiones de siete u ocho horas era básicamente la evasión de la cruda realidad hacía la clase social que justamente era la más golpeada a raíz de aquella crisis económica, está bien, cuando hay problemas es mejor tirar para arriba que para abajo, pero evadirse completamente tampoco te lleva a nada, al contrario a las finales te seguirás topando con los problemas y eso sólo puede desencadenar en una fuerte depresión, mejor escudriñar y pensar que esquivar y bloquear, pero está bien, démosle crédito ya que de todas formas en esa época represiva la televisión en general era un circo que no buscaba –ni podía buscar- la reflexión, mas, aun así dentro de su propia envergadura Sábado Gigante (programa importante y con influencia por si misma) tenía la oportunidad de echarle una mirada a la sociedad con una postura si bien neutral no menos reflexiva: la realidad de los jóvenes, los problemas en el trabajo, todo se podía abordar con la mirada más políticamente correcta, pero al final todo era transformado en un chiste por parte de Don Francis, un chiste redundante que no llevaba a ninguna parte. Don francisco entendió su carrera en base a la irreverencia, humillación y denostación de la clase más humilde así como también a la ambigüedad política (bueno, ambigüedad, ambigüedad, tampoco tanto creo que es obvio que este personaje  no llevaría jamás la bandera de un gobierno de verdadera izquierda) Con su profesionalismo y carisma supo darle al público un fanfarrón soportable y a los poderes facticos un  eslabón indisoluble  para mantener las cosas a tal como le conviene al poder que estén. 

Don francisco desaprovechando un buen momento en pos de la payasada


Después del éxito en la televisión Don Francisco sabía que debía inmortalizar su legado en algo menos vergonzoso y ahí vino su gran empresa solidaria -hoy también muy cuestionada- que es la teletón, su importancia política al momento de entrevistar candidatos a la presidencia y su poder accionista en bastante empresas y holding internacionales, su valor como figura latina en Estados Unidos,  su nivel de entrevistador al momento de pararse frente a cantantes y estrellas famosas del espectáculo. Don Francisco llegó más lejos que muchos, pero a decir verdad lo hizo pisoteando a una clase social que ya estaba hundida y que pensando en que estaban de fiesta con un compadre más se dejaron pisotear. ¿Por qué Don Francis no trata de igual forma a George Bush o a Obama cuando los entrevista que cuando lo hace con un jardinero latino al cual ningunea para chiste del público? ¿Acaso el jardinero latino tiene menos dignidad que los presidentes gringos? Al hacer ese simple acto Don Francis transmite esquemas de poder que se replican en la sociedad naturalizadamente, está bien, tampoco voy a ser tonto grave, es licito que si la broma se hace en un espacio lúdico como un concurso que es abiertamente jocoso como el karaoke del chacal pueda estar bien, pero muchas veces Don Francisco no esperaba la hora de los concursos para reírse de sus fieles asistentes. En todo caso esta crítica no es nueva ni original, Don Francis ya se la había ganado a los principios de su carrera, y sin embargo, tal vez ahí en los sesenta ese estilo hiperventilado y directo proponía algo más interesante para una televisión acartonada y en pañales, aunque seguir con la misma dinámica en una época que gritaba fuertes cambios como en la era de los noventa es algo imperdonable, un estilo que jamás busca meterse con los más fuertes, pero bueno el colmo ya fue mantener el mismo estilo denostativo y hasta misógino en las décadas del 2000 y 2010, eso sí que era para no creerlo, si hasta el mismo periódico inglés The Guardian lanzó una crítica al respecto.



"Simboliza una forma anticuada de ver a los latinos y un tipo de comedia que se basa en ridiculizar a la gente por ganar ratings. El programa unió a los latinos a través de continentes y generaciones, pero su misoginia y racismo se transformaron en su sello mientras quienes veían el programa superaban esa forma de ver el mundo".

"(Don Francisco) también saca a mujeres de todas las edades desde la audiencia, agarrándolas de las manos, muñecas, codos o de la cintura, para hacer comentarios de sus cuerpos. No sé si alguna mujer se ha quejado al aire de la insistencia física de Don Francisco, pero él fue demandado por acoso sexual por una ex modelo del show".

Fuente La tercera 
 
 En fin y con todo esto ya expuesto aún hay gente que no se lo piensa mucho y alza su lamento por el fin del programa ¿de verdad esas palabras de buena crianza son necesarias? Sábado gigante se sostenía por un público muy puntual, un segmento de tercera edad que ya no está tan presente sea por la razón que sea, yo recuerdo de pequeño largos sábados de estar junto a mi abuela, aburridísimo, viendo ese programa mientras le sacaba algunas revistas a mi nona y se las rayaba para solventar un poco el tedio de la jornada, en fin,  podía sentir empatía por un programa así y la gente que lo veía, como mi abuela, era simplemente porque no tenía nada mejor que hacer y se habían acostumbrado a que era lo único que valía la pena. Sábado Gigante se dejó de transmitir en chile desde el 2012, a esas alturas nadie lo echaba de menos y hasta se celebraba el corte en la programación, ahora que se anuncia su fin definitivo muchos lloran, ¿a qué se debe todo eso? ¿Realmente tan importante fue Sábado Gigante para la generación post 90?   El cadáver estaba respirando en paz, ahora por fin se puede enterrar y yo sí celebro eso, espero que de paso a una nueva y mejor televisión… aunque mi pesimismo me previene.-

                               El carismatico Don Francisco "jugando" con su publico

 


jueves, 30 de abril de 2015

El cine que no vimos: "Escape from tomorrow"



Película: "Escape from Tomorrow"
Año: 2013
Director: Randy Moore
País: Estados Unidos



El cine independiente por su carácter oblicuo al modo de producción del cine industrial bordea las problemáticas de una forma particular que  sólo se definen en la medida de un discurso personal  por parte del director (autor) o equipo de realizadores, en contraposición al discurso general que de antemano ya viene aceptado por gran parte de las películas de factura industrial al momento de su realización. Sin embargo, esto no quiere decir que las formas del discurso que presentan las películas independientes sea mejor o peor que las formas del cine mainstream o que este último carezca de personalidad en sus múltiples elementos (sonido, imagen, actuación) muchas veces gran parte del cine independiente se cubre bajo un manto de vergüenza por no poder llegar a ser comprensible en su mensaje o por la pobreza de alguno (o todos) los elementos que lo componen cayendo simplemente como una cosa bizarra recordada como un chiste o intento falaz de generar una obra, otros autores más inteligentes saben revertir esa situación y desde sus propias falencias encaran su producción como un atributo estético y expresivo de la misma generando productos que no pueden ser delimitados por la mirada común que rige al cine industrial (Russ Meyer, John Watter, Jim Jarmush y hasta Cronenberg)  La gran mayoría de autores que se ciñe al cine independiente lo hacen también porque en él encuentran un espacio adecuado para denunciar de manera directa algún habito social o político que polucione nuestra vida o simplemente cuestionarse la realidad, ambas cosas que no se permiten de manera tan ostentosa en el cine industrial.

            El niño vomitando después d eun juego, un efecto común que produce Disney


En estados Unidos el cine independiente no carece de fuerza y puede abarcar básicamente desde lo más burdo y extraño hasta lo más politizado y filosófico. “Escape from tomorrow” se desplaza sin medios tintes entre un lugar y otro de forma impetuosa, rebelde y pujante, como una montaña rusa que ha perdido el control después de la mitad del viaje, este filme nos sumerge una vez más en la relación del hombre con su cultura, pero no estamos hablando de una cultura inocente o que esté aplicada a un contexto particular sino que de una imperante y avasalladora, la cultura popular norteamericana que ha guiado de forma colonialista nuestra visión de entretenimiento masivo se basa en una lógica de mercado capitalista, una filosofía pragmática (aprovecha el momento) y una noción de libertad alienada. 

 No hay que ponerse a pensar mucho cuántas películas de alguna compañía gigante como la FOX o Universal llegan a colmar nuestras carteleras, como muchas esas películas nos hablan de una visión de Estados Unidos muy específica que choca con nuestra propia realidad latinoamericana y que sin embargo, aun estando ajeno a nuestro código cultural, hoy en día podemos entender, adoptar y llevar dentro de nosotros. “Escape from Tomorrow” se suma al grupo de películas que tratan de desestabilizar desde la propia Norteamérica aquellas certezas que no son ni planteadas por un ciudadano “americano” en su día a día, lo que pasa es que el cine gringo ha constituido con fuerza un paradigma casi de hierro sobre la vida Estadounidense (el país de las oportunidades, el país de la libertad de expresión, el país babilónico, el país de la expresión…) Tal vez ante un escenario actual de lenta desestabilidad social, de chispazos de violencia que ha estado contenida(el racismo que ha vuelto a la palestra) o de tambaleo económico que ha obligado a Obama a adoptar medidas drásticas e históricas (¿por qué creen que se renovaron las relaciones diplomáticas con Cuba?) Tal vez ante una situación que empieza a desencajar la realidad virtual que el norteamericano común entendía y adoptaba como si nada, tal vez por eso esta película haya gritado desde una trinchera modesta una crítica a la cultura que no puede dejar indiferente a nadie.
 

Cuando pequeño el  sueño de muchos era viajar a Disneyworld y experimentar por algún rato la fantasía y el paroxismo propio que una fábrica de sueños te podía entregar, antes, la sola imagen de aquel parque temático en la mente de cualquier niño noventero era sinónimo del anhelo máximo y por tanto imposible de realizar. Me alegra no haber pisado nunca ese horrible lugar del cual las condiciones laborales son nefastas para sus empleados y la neurosis se apodera a cada rato de quienes lo exploran. La caricatura de constituirse como una burbuja en donde el espectáculo te aleja de cualquier porción de la realidad, en donde desde el tipo que limpia la mugre que los niños tiran al suelo hasta el vendedor de churros  deben estar casi inconscientemente felices como si fuesen autómatas. Todos esos elementos que si se piensa desde otro lugar hacen a este parque más una pesadilla que una oda elemental al jolgorio constituyen la silicona con la que Disneyworld se presenta al mundo, “Escape from tomorrow” evidencia todo esto de una forma lúdica, la película comienza con una típica familia gringa de clase media-alta  disfrutando su último día de vacación en aquel parque cuando de pronto a primera hora de la mañana el padre recibe la noticia de que ha sido despedido de su trabajo, la realidad lo ataja sin clemencia y su seguridad de vivir de manera acomodada se ve fragmentada, desde ese instante el sueño y la fantasía que Disneyworld ofrece a sus visitantes se ve agotada. El padre intenta ignorar por el resto del día este baldazo de agua fría que recibe como noticia para no arruinarle  a su familia las cosas, pero tan sólo al subirse a un primer juego empieza a experimentar extraños síntomas que lo perturban. El filme a ratos parece de aquellos en que la situación nuclear es cotidiana y significativa, pero que a simple vista no quiere decir mucho por la simpleza de la historia (aunque muestre bastante) De todos modos si la película hubiese seguido en esa línea realista y existencial iba bien encaminada: El padre a medida que pasa el día empieza a fijarse sexualmente en unas francesas que se le aparecen contantemente seduciéndolo de manera infantil y torpe esto generará una predecible discusión con su mujer que en todo momento se muestra distante de él. Esto se suma a una difícil comunicación con su hijo (o hijastro, la verdad no me quedo muy claro ese punto) largas filas, la desilusión ante atracciones que se cancelan a último momento, problemas menores con otros turistas, en fin, lo que sería un día verdadero dentro de Disney desligado de cualquier orientación publicitaria. Más adelante el padre también conoce a una ex trabajadora de Disney que se disfrazaba de princesa y le deja entre ver oscuras prácticas que la compañía permitía por debajo de la mesa, en fin, se desarticula la fantasía para llevarla a una gris realidad que es dentro de todo lo que existe realmente en Disney, sin embargo, en determinado momento la película gira a otro sitio y lo hace de forma impetuosa, la ciencia ficción por momentos se apodera del argumento y la crítica a la cultura dominante se hace más alegórica. No les arruinaré la película contándoles a qué se refiere tal giro, pero puede resultar extraño un cambio de código tan salvaje, sin embargo, todo cobra sentido en aquel último plano con las francesas volando como hadas (tipo Tinkerbel) dejando en claro que lo que se vio es otra fantasía más de Disney y que nada puede escapar a aquello, que la fantasía siempre cubrirá la oscura realidad, que a pesar de lo terrible que pueda pasar (ahí están los trabajadores de Disney que aparecen al final de la película ordenando el “desastre” que el padre dejo) ahí estará la maquinaria de sueños de Disney buscando eliminar las evidencias de la realidad y dejar todo tal cual estaba antes, la fantasía impoluta.


Randy Moore, el director, logra homenajear en algún punto aquellas producciones de Cine B resignificando un modo de producción basado en la pobreza y es que para grabar esta película el director tuvo que pasar tres exhaustivas semanas dentro del odioso parque estudiando la posición del sol en distintos lugares a distintas horas, escondiendo cámaras, realizando distracciones a guardias para poder grabar ciertas escenas, grabando frente a las autoridades como si estuviese simplemente registrando sus vacaciones con su familia, en fin, todo un operativo de guerrilla del cual osadía y descaro no le falto con el fin de transmitir su crítica desde el interior de la misma Disneylandia. Ese esfuerzo de rodaje ha dado más que hablar que el contenido mismo de la cinta y es algo lamentable, pues sin dejar de lado el gran mérito que esto puede provocar, la crítica de cine debe enfocar su atención en el discurso y sus efectos, no en su forma de elaboración, por su parte Disney no presentó ninguna demanda contra el director, ignorar fue la táctica perfecta, sabían que se trataba de un filme independiente de poco tiraje así que no le quisieron dar mayor importancia para no repercutir demasiado atención del público común en ella. Por lo tanto es importante dar  a conocer entonces esta película que obviamente no pasó desapercibida, pero que de todos modos podrá ser en un tiempo más desechada como una excentricidad de un tipo que tiene problemas con Disney más que como una crítica a la cultura de entretenimiento norteamericano, vacío, seco y que no deja conclusiones ni reflexiones en absoluto, en vez de eso llevar ese discurso de la entretención a un horror infinito.-