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martes, 9 de agosto de 2016

Hora del remember: Los VHS



 
Hace pocos días, el 27 de Julio para ser más exactos, los VHS dejaron de existir principalmente porque la última empresa productora que estaba quedando, Funai de Japón, ya no podía seguir abaratando los costos de sus componentes. A pesar  de que la tecnología del VHS hace años que había dicho adiós en la mayoría de los hogares, el rastro de estos videocasettes aún se mantenía en el inconsciente colectivo como una remota posibilidad, a pesar del desarrollo tecnológico avasallante que en estos últimos años hemos afrontado. Hoy sin el VHS definitivamente se cierra una nueva época que muchos mirarán con extrañeza y otros con cariño, eh aquí mi sentido homenaje.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Hora del remember: Hey Arnold!



Hace un par de meses me entere que Hey Arnold! volvía para el 2016 a la televisión con nueva historia, el hecho se debe a una movida del nuevo vicepresidente de contenidos de Nickelodeon Chris Viscardi que quiere reactivar viejas glorias del canal de cable. La noticia me hizo muy feliz ya que esta serie era una de las que más disfrute cuando niño, pero a diferencia de casi todas las otras que vi durante esa bella infancia con Hey Arnold! pude continuar enganchado ya de grandote, es más, hubo un tiempo como a mis veinte, veintiún años más o menos que volví a ver la serie a través de youtube y me gustaba mucho, de hecho, por más cliché que suene la frase durante aquel segundo visionado debo decir que puse otra mirada sobre la caricatura casi podría decir que la entendí desde otro ángulo. Los años posteriores vería los capítulos solo de vez en cuando porque realmente me había dado un atracón con la serie, pero la cosa es que hasta el día de hoy cuando la veo me produce el mismo goce que cuando la veía a mis seis, siete años. Con Rugrats, Bob Esponja, Catdog, La vaca y el pollito o cualquier otra no me pasa eso, sí tengo buenos recuerdos  de ellas y todo eso, pero no es algo que me entretenga actualmente, llámalo madurez o aburguesamiento, pero me aburre un poco seguir viendo las series infantiles que seguía cuando niño salvo unas cuantas excepciones y entre aquellas está el cabeza de balón.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Hora del remember: 5 Baladas gringas de grupos de “rock” del 2000 que nadie se acuerda y que te harán suspirar profundamente (La numero 2 te sorprenderá!!)



 
Te harán suspirar ya sea por lo mierdosa que eran o la nostalgia que te producirán. Pero antes de ir con este interesante post digno de Buzzfeed o paginas por el estilo que no hacen más que recordarte lo viejo que eres y lo poco divertido que es el mundo actual si no tienes dinero para viajar o comer rico debo remarcar lo obvio: Agregue algunas cosas nuevas a mi blog a la izquierda de su pantalla como pueden notar, siempre quise que tuviese un estilo sobrio por lo que me resistí por mucho tiempo a sobrecargarlo de cosas, pero esta vez me aburrí y no me resistí a agregarle algunas chucherías que pueden revisar y que de todos modos van en pos de la promoción del mismo blog, también hice una fanpage en Facebook que espero resulte bien con muchos seguidores, todavía tengo que trabajarlo un poco porque lo cree recién y hay que ponerle más onda, pero bueno nadie me apura en esto, nadie me paga tampoco, sólo lo hago por amor a escribir tonteras y este post les aseguro que es una gran tontera.

jueves, 30 de julio de 2015

Hora del remember: Los 10 mejores rellenos de Dragon Ball Z



El regreso de Dragon Ball (Dragon Ball Super) no es un hecho menor para los millones de fanáticos que crecimos en los noventa viendo las aventuras y peleas de Goku y sus amigos. Personalmente fui un acérrimo de este anime, me pego justo entre mis 6 a 10 años y lo pase muy bien en la época que la cosa fue furor en Chile. Me compré todos los albums de laminitas que SALO lanzó al mercado, coleccioné tazos, obtuve un par de películas con traducción españolísima que recuerdo con gran nostalgia (Son Gohanda y Onda vital a mí sí me gustaban así como el opening “Luz,fuego, destrucción”) Mis padres (que de seguro los tenía hartos con el tema) me compraron hasta cassettes con la “música original de la serie” aunque en realidad se trataba de pobres adaptaciones locales al desconocido soundtrack que la serie ostentaba.  La fiebre me pego tan fuerte que hasta me metí a aprender karate un tiempo por supuesto creyendo que algún día llegaría a sacar un verdadero Kame Hame Ha de mis manos y cuando ya la cosa se desbordó mi madre me prohibió ver estos dibujitos un tiempo, así que con unos amigos (todos niños menores de 10 años) emprendimos un pequeño viaje al comedor de una facultad en donde tenían tele y estaban pasando la serie. Ese día vimos uno de los capítulos de la batalla de Goku y Frezer.

sábado, 9 de mayo de 2015

El pesado negocio de la nostalgia



Durante gran parte de los noventa la mayoría de los países Latinoamericanos vivió un influjo de cultura popular nipona que marco a muchos hasta el punto de adoptar durante los siguientes años una moda particular influenciada por el anime el cual sin duda termino convirtiéndose en un negocio redondo. Otras personas quedaron tan embelesadas por la cultura japonesa que no satisfechas con aquella moda la transgredieron y adaptaron sus vida a las mismas reglas de la cultura del país del sol naciente.

Hoy en día para los que crecimos en esa época y gustamos de aquellas series que iluminaron nuestras tardes después del colegio tenemos un par de cosas por las que alegrarnos. Hace poco se nos desorbitaron los ojos cuando nos enteramos de  la confirmación de una nueva entrega de Dragon Ball, algo que de todos modos parecía muy probable debido al éxito de las últimas películas que bajo la supervisión del mismo Toriyama la productora Toei Animation lanzó el año 2013 (La batalla de los Dioses) y el pasado Marzo de este año (La resurrección de Frezeer) Ambas películas dejaban entrever que algo más grande se tejía por lo que la teoría de una nueva serie de parte de los fanáticos no se hizo esperar, pero nadie se imaginó que la cosa vendría tan a rajatabla, ni un solo rumor que se haya escapado del estudio pudo alimentar las ansias, la confirmación se hizo tan solo la semana pasada y aún hay algunos que no entienden muy bien de qué va todo esto. No puedo decir mucho por qué desconozco los detalles tanto como cualquiera, pero esta nueva entrega original titulada como Dragon Ball Super y supervisada bajo la lupa del despreocupado Akira Toriyama (cuya ausencia es lo primero que se resalta a la hora de analizar el fracaso que fue Dragon Ball GT) viene a ofrecer una canónica continuidad al anime de los 90 y se sitúa durante los hechos ocurridos después de la última película. ¿Tendrá sentido un nuevo anime con la firma de Dragon Ball a estas alturas? ¿Por qué mejor no seguir con una entrega de OVAS o un par de películas más? Da para pensar este asunto. La generación que creció con esta serie está ubicada actualmente entre los 22 y 30 años aproximadamente lo que no es un rango tan aceptable para recepcionar una serie de este estilo, aunque claro se trata de un anime que marcó infancias y eso la hace de inmediato ganar plusvalía ante la competencia, sin embargo, desde la aparición en 2009 de aquel remake llamada Dragon Ball Kai la franquicia ha buscado la aprobación de un público nuevo, en el fondo, niños que son los principales movilizadores de marketing y eso le ha quitado mucho corazón al dragon ball con el que crecimos al punto que muchos fans antiguos deploraron la estética y animación que se le adhería a la marca. Hay que ser sinceros y entender que Dragon Ball es una serie para niños, con trama simple, personajes insulsos y giros predecibles, no me malentiendan, crecí con ella y todo el furor que la ensalzó, la amo, pero no por esto ocultaremos lo que en realidad es de hecho el año pasado me dio por ver la saga más letárgica de todas, la de Boo, y ahí me di cuenta de lo adormecedora que en realidad era al menos en esa etapa (la saga de frezeer es simplemente magistral, de eso nada que decir)

Si la serie va en búsqueda de un nuevo Publio que es lo más seguro rápidamente (la serie será transmitida los Domingos a las nueve de la mañana) perderá a sus leales seguidores que preferiremos recordarla como algo que marco con fuego nuestra niñez, después de todo si Dragon Ball es capaz a más de veinte años de su creación de ganar nueva audiencia es porque algo tiene, pero ese algo sólo lo pueden ver los niños quienes hoy pertenecen a la generación de la inmediatez cibernética, una generación que tal vez no sepa apreciar la trama épica de Dragon Ball fuera de un videojuego, o sí, quién sabe. Si bien todo parece resguardado el asunto no deja de ser una apuesta, de todas formas nadie se imagina una formula muy diferente a la conocida (nuevos niveles de transformación, enemigos que buscan paulatinamente una progresión en su poder, simplicidad argumental, gags de humor pueril) por lo que tampoco es tan disparatado pensar que la nueva serie beberá de la nostalgia al menos en un primer momento y podrá encantar a todos los públicos, ahí tendremos que decidir nosotros los más viejos qué tanto nos enganchará el asunto o si acaso ya definitivamente colgaremos la toalla y dejaremos libre a las esferas del dragón para que otros las recolecten con la misma pasión que lo hicimos en el pasado.
La cosa es que este rebirth  de alguna forma sigue la senda de mercado que otras series como Sailor Moon o los Caballeros del zodiaco (ambos animes de culto de los noventa) han resaltado anteriormente, la primera con un remake realizado el año pasado llamado Sailor Moon Crystal, fiel y leal al manga, pero con ciertos retoques estéticos,  mientras que los caballeros del zodiaco o mejor dicho Saint Seiya que si bien pareciera que nunca dejo de estar presente durante la década del 2000 debido a que aparecían películas y OVAS  de manera intermitente, el 2012 todo se zanjo con la aparición de nuevas aventuras de la mano del spin off Saint Seiya Omega que traía las aventuras de nuevos guerreros y apuntaba a un público totalmente nuevo, sin embargo, este año y en honor a la nostalgia la productora Toei decidió sacar a relucir un nuevo spin off basado en los populares caballeros de la armadura de oro y centrada en Aioria de Leo llamada Saint Seiya: Soul of gold. Este agarrón de pelotas por parte de la productora a nuestra nostalgia infantil se ve incrementado por otras cosas como una película para el 2016 de Yu-Gui-Oh protagonizado por los personajes de la primera serie, esa que hizo que en un abrir y cerrar de ojos todos los niños estuviésemos comprando mazos de cartas con figuras de monstruos y aprendiendo reglas de un juego intrincado. Hay que sumar otra noticia que ya lleva tiempo circulando, Digimon, aquella serie de aventuras que estuvo destinada a batallar codo a codo contra Pokemon por el público infantil de finales de los 90  y principios del 2000 también regresa, pero no con una nueva temporada ni con personajes nuevos y cosas por el estilo, la franquicia ya lleva siete temporadas donde desde la tercera van cambiando personajes e historias siendo estas totalmente independientes a las anteriores, sin embargo, los fans de la serie (y por supuesto la inmensa mayoría que simplemente vio la primera, le gusto, pero ya)  catalogan la temporada original (y a su primer opening) como la mejor de todas y esta intensidad se nota, obviamente a nivel de popularidad general los personajes de esta serie (que tendrían su secuela en la siguiente temporada) se llevan las palmas y muchos alaban a Digimon por ofrecer lo que Pokemon carecía con sustancia, una historia de madurez emocional. Pues bien, el año pasado la Toei Animation anunció el estreno de una nueva entrega que contaría con los personajes de la serie original siete años después de los hechos ocurridos en la segunda temporada, esto llamo la atención debido a que la segunda temporada cierra conclusivamente las historias de todos estos personajes, pero bueno, así están las cosas, las estrategias de marketing todo lo pueden, al final se trataría de 6 OVAS que contarían una pequeña historia sobre el crecimiento y los valores de la amistad. A diferencia de lo que quiere hacer Dragon Ball creo que en este caso inteligentemente se está  apuntando a un público específico que simplemente busca revivir la nostalgia de su infancia (en algunos más lejana, en otros más cercana) y no es el objetivo principal captar nuevo público. Más allá de la base de fans que la franquicia de Digimon tiene y tendrá estos OVAS que muy difícilmente llegarán a Latinoamérica nos mostrarán mediante un tiempo preciso y con una impronta mucho más adulta (por ello han cambiado el diseño de personajes haciéndolos parecer mucho más estilizados) otro enfoque en las relaciones de amistad. Por cierto, si esto fuese poco también se rumorea que la Toei Animation tiene en carpeta revivir Slum Dunk y darle un final digno. Ahora sólo falta que Ranma ½ vuelva a la palestra y voila nuevamente los noventa brillan con esplendor.
                      Trailer de Digimon Tri

Todos estos rebirth nos hacen pensar en las necesidades de la industria de estrujar más  las historias que llegaron a un peak mundial de popularidad con el pretexto de la nostalgia en su gran público tal como Hollywood lo hace hoy en día con tanto remake de película que tuvo sus mejores lustros décadas atrás, aunque nunca se sabe cómo pueda resultar todo, pueden pasar grandes cosas (tengo muchas esperanzas con lo nuevo de Digimon) así como grandes bodrios que sólo los fanáticos sabrán tragarse. De todos modos esa necesidad imperiosa de estar revisitando a cada rato aquello que en el pasado nos produjo alegría ya se hace sospechoso, da para creer que la compañía se está quedando sin ideas consistentes y quiere apostar a la segura. Sea como sea mucho se puede opinar, mucho se puede elucubrar, pero hasta no ver el producto tal cual no podremos cerrar totalmente el beneficio de la duda. Así funciona el pesado negocio de la nostalgia.-

miércoles, 15 de abril de 2015

Hora del remember: Los álbumes SALO



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Cuando el internet aún era cosa exclusiva de oficinistas exitosos del primer mundo y de universitarios que querían pasarse información sobre tal o cuál materia, es decir, cuando internet servía casi únicamente como un  medio de trabajo y alcance de contactos, el ocio misceláneo para el resto de los mortales estaba restringido a revistas de toda índole, podían ser de farándula (o espectáculo ya que en ese tiempo el termino farándula no estaba instaurado) de música (dividida en una hermosa variedad de estilos) de cine y televisión, de cultura, de historia, de anime, de cosas paranormales, de lo que sea y si bien hasta el día de hoy la mayoría de las revistas siguen presentes en nuestros kioscos y peluquerías más cercanas, no tienen la misma vitalidad de la que gozaban en los 90 porque el doble de información que te proporciona una revista se puede hallar en internet y asunto cerrado. Pero para los más pequeños había otra afición que apaciguaba el ocio y estaba en un camino medio entre la revista y el hábito compulsivo que todo niño tiene de coleccionar cosas, me refiero a los álbumes de láminas y principalmente a los de la empresa Salo.
Si eres de chile y creciste en los años 90 recordarás el furor que causaron estos álbumes que al día de hoy han dejado de existir por las clásicas razones económicas que una empresa quiebra. Los motivos de por qué los álbumes dejaron de ser populares pueden deberse a muchas razones y entre ellas por supuesto está internet, pero antes de cantar la catástrofe me referiré un poco al comienzo de todo esto.
Corría el año 1962 y Chile sería anfitrión por primera y hasta ahora única vez de una copa del mundo. En eso un empresario de origen ucraniano llamado Salomón Melnick se le ocurre la idea de formular el primer álbum de cromos coleccionables con la temática del mundial como excusa, el éxito no se hizo esperar. Pero la cosa no vino así como así, “Don Salo” era un empresario ambicioso que se había paseado por múltiples negocios hasta desencadenar en una confitería que llego a tener su propia fábrica, en el 60, sin embargo,  hubo una crisis del azúcar en el país y Don Salo tuvo que buscarse otra forma de subsistencia, entre sus múltiples negocios paralelos había distribuido el álbum “Zoologico” proveniente de España, esto combinado con la efervescencia que el país vivía por tal magno  evento le dio la idea de generar un álbum con el nombre “Caramelos campeonato” ya que cada sobre además de las láminas incluía un caramelo. De esta forma Don Salo había salvado su negocio de confitería ya que su innovación cobró tanta adherencia en los niños y jóvenes (y apoyo en los pequeños inversionistas, litógrafos y algunos futbolistas que figuraban como rostro) que la producción subió a un nivel espeluznante llegando a generar cerca de 20 mil álbumes (incluso las cárceles de mujeres sirvieron como mano de obra para la labor de producción) y con una premiación en el teatro Caupolican con una citroneta como trofeo para el que lograse juntar todas las láminas. Era la primera vez que un álbum de manufactura chilena realizaba un sorteo de premiación, es decir, el estímulo ya no era el simple placer de coleccionar. 

Así comenzó este eslabón, en el 75 Don Salo tuvo la ocurrencia de apostarlo todo en un álbum que fue tremendamente impopular (álbum Zoo color) lo que lo obligó a dejar el negocio que desde ese momento pasó a manos de su hijo y su en ese entonces yerno que  rebautizaron la empresa como “SALO” en honor a quien lo había comenzado todo. De ahí en adelante, por años la empresa no sentiría más que triunfos y vítores siendo una de las marcas más populares entre jóvenes y niños, aunque durante gran parte de esa época las principales armas de promoción fueron relacionadas con la temática del fútbol, pero bueno vamos a lo que importa:

LOS 90

 SALO ya era una marca con poder y sustancia en Chile, y lo que siempre llamaba la atención era su oferta de gratificación a la hora verse agotado el stock del álbum que estuviese promocionando en ese momento. Hay que resaltar que por mediados de los 90 la producción era recatada y más de dos o tres álbumes por semestre no sacaban, lo que daba tiempo a nosotros los pendejos de aquella época de vivir a tope la experiencia de coleccionar los cromos que por entonces se pegaban con pegamento tipo cola fría o stick fix, es más, en muchos casos uno termina echándole tanto pegamento al reverso de la lámina que estropeaba la página siguiente del álbum dejándola rugosa y humedecida, era un accidente común y corriente así como también aquel impase con la cola fría de quien se le iba en banda y terminaba dejando una gran mancha blanca en el marco donde se supone iba el cromo, obligada a sacarla con un palito de helado o a comérsela ¿por qué no? En fin, la verdad es que de esa época no tuve muchos álbumes o no recuerdo demasiados excepto el de Nintendo que se basaba en imágenes del Mario Bross 3 y algunos otros como Mega Man o Zelda, las imágenes eran las mismas que uno podía encontrar exclusivamente en los eventos de promoción de estos juegos y esa era una primicia que años después internet le esfumaría a las laminitas, la gracia de tener imágenes de postal o de promoción era un fetiche no fácil de conseguir en los 90, sobre todo de una buena calidad visual y en un formato cómodo (como no lo eran las trading card o los posters) Naturalmente con la llegada de Google instalándose con camas y petacas en nuestra vida cotidiana le resultaba fácil a cualquier mortal buscar imágenes de lo que sea que le gustase y ya la cosa perdía su valor exótico que por los noventa estaba reservado en gran medida a los álbumes y que era la única posibilidad que un niño tenía para optar a imágenes de cierto valor exclusivo.

 Otro Álbum que recuerdo con cariño fue el de HUGO que estaba basado en el programa de televisión del mismo nombre el cual se transmitía por TVN y que se basaba en un juego virtual de un duende que tenía que pasar etapas de tipo plataforma, la gracia es que uno llamaba y las teclas del teléfono servían como comando para los movimientos del personaje, así uno tenía la sensación de estar jugando desde su casa, bueno no importa mucho eso, pero ése fue el primer álbum de SALO basado en un programa de televisión, también recuerdo el álbum de la película “El rey león” y es que SALO ya hace varios años venía licenciando productos de Dysney para sus colecciones. El año 96 aparecen dos curiosidades, el álbum de “Marron Glacé: El regreso” basado en una fracasada teleserie de canal 13 y que creo yo estaba destinado a un público femenino, y la verdad no estoy del todo seguro, pero me parece que fue el primer álbum basado íntegramente en una teleserie, proyecto que se repetiría con frecuencia en años posteriores aunque claro con productos mucho más exitosos. Ese mismo año se lanza el primer álbum de la década (en los 80 ya habían sacado uno de Robo tech) con temática de anime, se trataba del álbum de “Los caballeros del Zodiaco” (Saint Seya) la serie que, sin embargo, no tuvo tanta aceptación en el público, extrañamente cuando se volviese a retransmitir la serie varios años después si sería considerado de mejor forma por un público tanto infantil como juvenil. 

El año 97 la empresa se iría en collera y publicaría más álbumes de los que tenía acostumbrado a su público esto es porque expandiría su horizonte, ese año además de los correspondientes álbumes dedicados al fútbol, lanzaron dos basados en la serie “Sailor Moon” y dos  “Dragon Ball” así como de otros temas. El 98 ya sería el descuelle y la producción de álbumes no se limitaría a dos o tres por semestre sino que inundaría los quioscos obligando a los coleccionistas a inclinarse por lo que más afinidad tenían, como a mi no me gustaba el fútbol no pesque los varios álbumes de aquella temática (ese año fue el mundial de Francia 98) pero sí me sumergí en los álbumes basados en “Dragon Ball Z” ese año SALO saco tres, además de un álbum basado en la serie infantil “Rugrats” y otro muy bonito basado en “Ranma ½”  Para ese momento las láminas especiales u holográficas tenían mucho valor y los diseñadores de cada álbum empezaban a experimentar con una estética determinada para cada cual, así por ejemplo el álbum de Ranma las láminas holográficas fueron remplazadas por una clase de lámina texturizada en género (o eso parecía al tocarla) que pegaba muy bien con el estilo chino del que la serie se servía. Además los álbumes ahora entregaban un mayor caudal de información y era a veces hasta una guía sobre la temática que abordaban. El 99 el grosor de algunos álbumes llegaba hasta los 80 o 90 paginas lo que indicaba un alto nivel de cuidado, por supuesto a mayor álbum mayo cantidad de premios y también sub premios que estaban relacionados básicamente con la temática en que se basaba, ese año apareció los primeros dos álbumes de Pokemon (el primero era bien gordo) otros dos más de Dragon Ball Z (fueron seis en total y el último era bastante gordo y contaba con cerca de 400 láminas para coleccionar) y uno muy especial llamado “Invasión Alien” que se colgaba de toda la parafernalia que el país vivía por las abducciones y avistamientos de fines de siglo, ese álbum lo recuerdo con cariño porque fue muy contra corriente a lo que se estaba produciendo en ese entonces, no mucha gente lo tenía, pero su estética estaba muy detallada en el tema así como los dato que exponía y además entre medio poseía un comics original bastante simpático sobre un marciano que va en expedición a la tierra y cuya ventura continuaba en un juego de computador gráfica 3D que se podía adquirir comprándolo en un quiosco SALO porque para ese entonces SALO ya tenía sus propios puntos de venta especializados. No sólo producía álbumes sino que también tarjetas especiales, vendía trading cards de Pokemon, posters, tazones con las cosas que tenían licenciadas, en fin el negocio cundía con fuerza.

El 2000 la buena racha de SALO pese a la inminente competencia más barata y accesible -pero con menos licencias - que era PANINI le tocaba fuerte los talones a ratos, ese año SALO no le pudo sacar más el jugo a Dragon Ball Z porque la serie ya había terminado en Chile y tuvieron que sacar el último álbum haciendo gala de un rocambolesco compendio, además de sacar una enciclopedia exlcusiva del tema. También apareció el albúm de DIGIMON (que PANINI peleó, pero que al final se tuvo que conformar con la licencia de una serie menor llamada Monster Rancher) y más álbumes de Pokemon entre los que destaca un extraño mini álbum y otro de carácter más bien coleccionable sin premio ni nada que estaba basado en la primera película de aquella serie.  Y así podríamos seguir un buen rato, y es que el catalogo de SALO es francamente variopinto e interminable álbumes de Sakura Card Captor, de Axe Bahía, de teleseries chilenas como Brujas, del grupo de rock Los prisioneros, de Inuyasha, de Hunter X Hunter, de Star Wars y uno muy especial que los coleccionistas recuerdan con extrañeza llamado “Basuritas” un álbum realmente bizarro basado en horrendas y escatológicas líneas de  figuritas de juguete  infantiles Estadounidenses que representaban una inusual pandilla de chicos deformes o mejor dicho desagradables a la vista (porque habían muchos que no eran deformes, pero se comían los mocos o padecían de torrente vomitivo) cuyos nombres representaban de manera paródica su asquerosidad. Tuvieron tanto éxito que empezaron a aparecer como figuritas coleccionables dentro de paquetes de papas fritas en forma de ficha o tazos, y bueno hasta se lanzó una película hoy considerada de culto. Salo se quiso hacer con una parte del inusual éxito, pero no le fue bien al punto de ser uno de los pocos (sino el único) álbum que termino siendo censurado y descontinuado del mercado a pocos meses de su tiraje.

Más allá del caudal de álbumes cuyos títulos variaban de un extremo a otro recuerdo con cariño la manera de interrelación que estos álbumes producían entre mis compañeros que podíamos encontrar puntos en común dependiendo de cuál álbum estuviésemos juntando, por otro lado estaba la gran transacción que giraba en torno a las láminas,  muchas veces en los recreos las láminas eran un tema de conversación, de negociación y por supuesto de juego, se les apostaban  reuniéndolas en un fardo y se les golpeaba con la palma de la mano con el fin de revertirlas, el que lo hacía se llevaba la o las que había dado vuelta aunque habían muchos tramposos (como yo) que se escupían la mano para que la textura de las láminas se adhiriese mejor y así se pudiese dar vuelta con mucha facilidad, o habían otros que hacían una sucia técnica que consistía en juntar las muñecas y aplaudir suavemente con el fin de hacer volar la lámina y que esta se revirtiese en el acto, al menos en mi colegio le llamaban  “la palomita” y era una técnica odiada, tanto que se estableció como ley sólo realizarla una vez durante el juego a modo de comodín. Otras veces el intercambio de láminas era todo un negocio, algunos llegaban a cambiar como 20 por una sola porque era importante o era la que le faltaba para completar el álbum, otros preferían juntar laminas repetidas para pegarlas en los cuadernos y otros eran unos matones que únicamente te las quitaban  de mala gana. En fin así se tejía la economía escolar de los recreos, algunos llegaban hasta cambiar ciertas láminas por la colación de otro y por supuesto no faltaba quien las robaba.
  Entrando en la década del 2000 se puso de moda los trading card game de Pokemon de la que SALO también tenía algunas acciones por lo que algunas cartas se podían comprar en las sucursales de la empresa, pero a raíz de esto se dio el emprendimiento a una colección de trading card games de origen chileno y que a medida que pasaba el tiempo fue causando más y más sensación “Mitos y leyendas” si bien yo nunca las jugué o me llamaron la atención porque encontraba que era una truchería de las MAGIC, igual hay que reconocer que fue creciendo en patrimonio al punto de sostener a la empresa los últimos años. Las cartas mitos se convirtieron en un bastión tan popular que se organizaban torneos a nivel nacional, era común pasearse un sábado por ciertos sectores de la ciudad, pro ciertas galerías y ver un montón de pailones jugando esas cartas (u otras porque en una época floreció mucho esta clase de juego de cartas) Como se veía la cosa SALO empezó a concentrar sus fichas en este emprendimiento apoyando así a una buena porción de ilustradores y dibujantes chilenos muchos de ellos que lograron comenzar una carrera en la ilustración de comics y prácticas por el estilo, a tal éxito en el país llegó a tener esta colección (con innumerables mazos de expansión) que se terminó haciendo una película Live Action (craso error) basada en el juego el año 2010 Hasta el día de hoy los más fanáticos o nostálgicos continúan manteniendo la tradición del trading card games Mitos y leyendas de una forma totalmente pasional porque ya no hay campeonatos, ni nada que rija realmente este divertimiento lo hacen sólo por el honor y la diversión, otros han decidido coleccionar la mayor cantidad de cartas posibles casi como si se tratase de un álbum aunque por supuesto en su momento SALO también lanzó un álbum referente a este fenómeno.

El año 2008 la empresa empezó a tener deudas gigantes y aunque sus responsables aseguran que tenían ideas innovadoras de llevar el negocio a otros soportes según veían serían las nuevas posibilidades de los nuevos tiempos, todo se vino abajo y a principios del 2010 se declaró en banca rota definitiva, la mayoría de los trabajadores aseguraban que era una cosa previsible y se lo veían venir. Ni siquiera el imperio de las mitos y leyendas pudo salvar de la ruina a la empresa que termino vendiendo todos sus derechos a la empresa Española Panini que hoy en día forma la división PANINI CHILE y ha relanzado a modo de nostalgia algunos álbumes emblemáticos de SALO como son los de Dragon Ball Z.

                          Ahora por mercado libre algunos hasta venden packs de láminas

Uno no puede dejar de recordar de su infancia aquellos momentos de gozo al abrir un sobre y encontrarse con una lámina especial o con más de las que tenían que venir, o la frustración de que te saliesen dos o hasta tres repetidas o la excitación de ir contando las láminas que faltaban para coleccionar el álbum y ver que cada vez quedaba menos y realmente no era tanto por una cosa del premio final, yo en mi vida sólo logré coleccionar un álbum, el primero de Dragon Ball Z, y nunca tuve muchas esperanzas de que me sorteasen como ganador, el verdadero placer era ir juntando del modo que fuese el álbum y manteniéndolo de buena forma porque más que más terminaba siendo un tesoro en si, todos en el colegio cuando llevaban su álbum lo cuidaban generalmente como hueso santo. Internet cambio todo eso, no se puede decir que para peor porque es un argumento muy reducido y uno simplemente es hijo de su época y de las circunstancias que formaron esa época. El último álbum que compre fue el de Hunter X Hunter a los quince años y en realidad a esa edad ya me daba vergüenza ir al quiosco y pedir sobres, me sentía viejo y peludo para hacerlo. Hoy en día muchos álbumes bien cuidados simbolizan objetos de culto que se venden por internet si bien no a un precio excesivo, sí a un precio gordo. Ese precio simboliza una década, una nostalgia y una fascinación que se marcha día a día y que por cosas materiales como esas pareciera que uno puede atrapar. Yo me quedo en lo personal con esa sensación de los recreos vividos en torno a las láminas y lo que me enseñaron de la vida, que uno se puede obsesionar fácilmente por cosas que a las finales terminan criando polvo en un estante olvidado.-