jueves, 23 de febrero de 2017

Series para ver, volver a ver y pensárselo mejor antes de ver: Glee




Una de las series más populares de los últimos años que puso en tapete temas como el bullyng, el embarazo adolecente y la homosexualidad en los colegios, parece no resistir análisis porque su éxito rotundo tanto en lo televisivo como en lo comercial no tuvo parangón, pero ya a dos años de haber finalizado y con una porción de fans casi desaparecida podemos decir que Glee no supo fortificarse a lo largo de sus temporadas y como suele pasar con aquellas series que arrasan a la primera, las siguientes olas carecieron de fuerza hasta el punto de que muchos seguramente no tenían idea de que la serie ya había finalizado.



Glee es una serie de pura evasión, creado en 2009 por el showrunner más cotizado de la FOX Ryan Murphy que quiso llevar a la pantalla una encantadora comedia musical libre de melodramas baratos. En Glee nos encontramos con la antítesis de la popular -por ese entonces- High School Musical, aquella saga de películas de Disney donde chicos perfectos cantaban sobre sus sentimientos, Murphy quiso revertir la formula y poner en escena a los perdedores del colegio, los nerds, los que no tenían voz y eran desadaptados, hacerlos brillar mediante el talento de la voz y la escenificación por medio del club de coro de la escuela, mejor conocido como club Glee (aparentemente una actividad extra escolar muy popular en los colegios yankees privados, pero no tanto en los públicos) el principal promotor de esta gesta es el idealista profesor de español Will Schuester (Matthew Morrison) quien para sentir pasión en su vida  intenta llevar a cabo la resurrección de este club en la escuela, sin embargo, tiene que vérselas con Sue Silvester (Jane Lynch) la estricta entrenadora del equipo de porristas quien al notar que parte de los ingresos de su equipo serían compartidos con los del nuevo club se convierte en una férrea enemiga de Will y de los chicos del club Glee haciendo lo imposible (y realmente lo imposible) para clausurar el club. Todo esto aderezado con historias juveniles del resto de los personajes que versan problemas familiares, embarazos adolescentes y la aceptación de aquel que es diferente, aunque nunca con un carácter dramático si no con un mensaje positivo, alegre y sobre todo esperanzador. Pero mejor revisemos sucintamente cada temporada y así sabrás mejor que ver, volver a ver y definitivamente no ver.

Temporada 1: Miel sobre hojuelas


Cuando Glee apareció se convirtió de inmediato en algo que atrajo la atención de muchos, frente a la ñoñería de High School Musical nos encontrábamos con algo de tono más intrépido, con personajes más complejos y mucho mejor armados que el monolito de estereotipos que significaban los de la película de Disney, además en Glee no se imponían canciones originales si no que se apostaba por la interpretación de canciones populares del catálogo pop/rock conocido por todos, es así como “Don´t stop believing” de Journey o “Bad Romance” de Lady Gaga se hacían presentes en performance muy bien diseñadas que tenían directa relación con la trama del episodio y la problemática que los personajes enfrentaban en ese momento, algo que lentamente la serie fue dejando de lado por lo dificultoso que resultaba adscribir las canciones a las historias. Esta primera temporada fue el éxito de taquilla y la serie se llevó todos los premios, no es difícil darse cuenta que se trata de la temporada mejor armada, más coherente y genuinamente graciosa. Frente al idealismo exasperante del señor Shuster quien se llevó el gran peso de los capítulos, la maldad incontrolable de Sue y sus eventuales actos ambiguos que daban a entender que dentro suyo había un gran aprecio hacía las artes y especialmente al club Glee se permitían explotar situaciones hilarantes, bien conectadas e inclusive dispuestas con un sutil y a veces marcado humor negro, cortesía de Sue quien representaba la mirada del público que realmente odiaba los musicales y detestaba ese tipo de espectáculos, en no pocos momentos Sue se dirige a Will o a los chicos del coro burlándose cruelmente de ellos, poniéndole apodos hirientes o acentuando la estupidez en la que caen por su gusto a los musicales. Es así como Murphy supo poner un personaje indicado equilibrando una serie que podía correr el riesgo de ser eventualmente un calco de la película Fame.


Fuera de esto, el resto de los personajes con el aplastante talento de sus intérpretes lograba comerse a todos, tenemos a la perfeccionista y egocéntrica Rachel Berry (Lea Michelle) quien sueña con ser estrella de Broadway por lo que día y noche existe en pos de aquello, Rachel no es popular ni querida por sus compañeros ya que la consideran una rara antipática, sus excesivas ganas de brillar y tener presencia son el ingrediente perfecto para llevar adelante un personaje principal que no cae en el convencionalismo de ser la típica chica tímida que explota eventualmente un gran talento, también tenemos a Finn (EL HUMANO) Hudson (Cory Monteith) el capitán del equipo de football y chico popular a quien Will (después de notar sus ganas de cantar) engaña para que forme parte del club. Finn también borra el estereotipo de chico popular perfecto al demostrar siempre en primer plano sus carencias familiares y sus ganas de expresarse y ayudar al resto, aunque cabe mencionar que todo lo ve bajo una luz de ingenuidad. Finalmente hay que destacar al personaje de Kurt Hummel (Chris Colfer) homosexual de closet que en el trascurso de la temporada se va asumiendo y confiando gracias a sus amigos, mostrando una gran evolución tanto de él como de su entorno. Y claro hay muchos más personajes que involucran a un parapléjico, una asiática, una negra, un chino, todos en primera instancia feos y atípicos a la hora de estelarizar una serie juvenil (claro, también había otros de caracho más atractivo) pero la fórmula de esta temporada estaba tan bien armada que era irresistible no engancharse con sus personajes coloridos, diversos y entretenidos que ofrecía un renovado panorama de algo visto y quemado por tantos años como son los problemas de los jóvenes.
 
Segunda temporada: Hola mundo gay



Glee siempre fue una serie que abogó por la tolerancia a la diversidad, y sus fans siempre se sintieron que las problemáticas que pincelaba (por qué no podemos decir que tocaba de manera brutal) eran el retrato perfecto de sus vidas. El bulling a los homosexuales y la diferenciación que eso producía con toda la carga de tristeza y amargura que conlleva eran algo que los fans celebraron de buena gana al verlo en parte en un programa de televisión. Por lo mismo, por querer darle una voz más robusta a todo este tema (o porque ahí yacía más que nada el gran público objetivo luego de los resabios de la primera temporada) Glee se fue volviendo un poco más gay, no quiero que se escuche mal, pero es evidentemente que desde la segunda temporada esta fue la óptica que se impuso, dándole un mayor protagonismo a Kurt, buscándole un personaje que concentrase su interés amoroso que luego formaría parte integra del elenco, el talentoso joven  Darren Criss bajo el papel de Blaine Anderson conformaría una de las parejas más aclamadas por los fans (incluso más que la pareja principal de Rachel-Finn) y sería el centro orbital de la serie durante la segunda y futuras temporadas, por supuesto que había lugar a otras historias (también se incluyó una relación lésbica aunque con chicas muy del gusto heterosexual), pero se notaba la dejadez y poca inventiva para con estas, todo el esfuerzo estaba en desarrollar de manera acertada la historia de Kurt y Blaine, el problema es que después de esto ambas personalidades se aplanaron y no ofrecieron nada interesante. Por lo demás la segunda temporada intento replicar las cosas buenas de la primera, aunque no lograron llegar ni a la mitad de la genialidad, viéndose situaciones y momentos repetidos y capítulos lastimeros que se basaban más en efemérides (navidad, Halloween, el día de san Valentín) que en historias genuinas. Glee seguía siendo en todo caso muy popular, el elenco de hecho salía de gira y grabaron una película en 3D sobre esta experiencia, los discos y sencillos se vendían en plataforma digital como pan caliente, nadie podía decir que no era rentable a pesar de que la genialidad televisiva estaba decayendo. 

Tercera temporada: El canto del cisne


A estas alturas Glee era una de los productos más rentables y sus personajes principales ya pensaban en hacer una carrera más formal fuera de esos parámetros, los productores un poco enceguecidos por el éxito al parecer tenían ganas de que la serie durase muchos, muchos años y se propusieron la idea de que perfectamente la historia podía cambiar de generación de manera gradual, por esto realizaron un reality show llamado Proyect Glee en donde buscaban dos nuevos personajes que incluir a la serie. Fuera de eso la tercera temporada involucraba en la historia el último año en el secundario de los personajes principales por lo que  se buscó orientar el tema sobre las expectativas para el futuro, el destino que cada uno elegiría fuera del colegio, el quemar una etapa y sobre todo ganar las nacionales por primera vez. Dicho y hecho, aunque la temporada comenzó de forma sosa y repitiendo formulas, desde la segunda mitad se puso intensa, tomando más el carisma de una telenovela donde se empezaron a desarrollar dramas reales que iban desde el maltrato a la mujer, la frustración de perder una oportunidad, el suicidio, el no saber qué hacer después del colegio, el matrimonio en los jovenes, el abandono familiar. Glee se puso radicalmente mucho más seria y a la altura de las circunstancias, los capítulos lograron un gran nivel de drama y el desarrollo de estos no daba respiro, fue un gran momento de la serie que creo hubiese sido el culmine perfecto por las características que tomaba.
 
Cuarta temporada:Esperenos tantito que estamos trabajando para usted





De aquí la cosa ya es mejor olvidarse. Una temporada que se dividía en dos espacios distintos: La secundaria con algunos personajes que se quedaron ahí junto a los nuevos talentos que formarían parte del club Glee, y la nueva vida de Rachel y Kurt en Nueva York como miembros de la escuela de arte  NYADA. La opción era bastante acertada porque según los deseos de Murphy que quería continuar la serie renovando con nuevos personajes, era entendible que esto no se podía hacer tan de soslayo, sobre todo dejando de lado personajes populares, es así como progresivamente veríamos la madurez de Rachel y Kurt como adultos y el desarrollo de un nuevo club Glee que en algún momento sería dirigido por Finn, estos cambios daban algo de frescura al contexto actual aunque en realidad sólo fue así durante los primeros capítulos, el caos de historias de un lado a otro pronto empezó a trastocar la serie, lo que pasaba en Nueva York era tan irrelevante que quitaba aire a los hechos importantes de la escuela, o a veces los episodios que se desarrollaban completamente en la escuela parecían un relleno sin gracia. El difícil timón que la serie orientaba al imponer dos mandos se perdía en nada, como si se tratase de una serie sobre otra, desmigajo mucho la manera de desarrollarse de los nuevos personajes que a fin de cuentas terminaron siendo viles réplicas de sus antecesores, con ciertos matices obviamente, pero nada muy arriesgado y salvo la excepción de Unique, personaje transexual cuyo actor fue sacado de otro reality show, nada tenía un aire de certeza argumental. Vale decir en todo caso que hubo capítulos muy sobresalientes como aquel en donde hay un tiroteo en la escuela o cuando el club Glee queda descalificado por primera vez en su historia, o cuando Rachel y Kurt terminan su relación con sus respectivos novios. Lamentablemente son capítulos muy excepcionales que se pierden en una temporada mediocre que fue diseñada para ser el piloto y propulsor de una historia más grande y mejor armada, y en efecto si se revisa con atención todo parecía encajar para ser sólo la base y soporte de una temporada siguiente mucho mejor, una que lamentablemente no iba a poder cubrir las necesidades debido al halo de tragedia que repentinamente inundo la serie.

Quinta temporada: Ya perdimos el rumbo

De una serie que buscaba ser la voz (literalmente) de los perdedores y diferentes, caímos en una serie repleta de actores famosos que sólo están haciéndose promoción, personajes superficiales, historias insustanciales y  convenientes, así como un total y completo aplanamiento de los personajes principales. Obvio hay que ver el contexto en que se produjo esta Quinta temporada, con el actor Cory Monteith muerto por una sobredosis en una habitación de hotel, hecho que obligo a los guionistas a replantear toda la historia y argumentos que tenían pensado, seguramente no fue fácil hacer esto en un tiempo record, sin embargo, si juzgamos la serie por lo que fue, esta temporada es lejos la peor, la más atolondrada y poco mentada, donde no hay gran conexión entre las historias de los capítulos, y como ya dije los personajes no se enfrentan a problemas ni situaciones que los ayude a maximizarse, sólo tienen que lidiar con el paso de la vida en Nueva York. En fin, en esta serie de capítulos se podría decir que se divide en dos partes, por un lado tenemos la resolución de las nacionales en donde nuestros protagonistas pierden y por consecuente el club Glee es cerrado dejando sellada la posibilidad de desarrollar a todos los personajes presentados durante la cuarta temporada que en este breve lapso a penas y pudieron expresar algo al respecto. Y luego tenemos una serie de capítulos insólitos basados en las aventuras de Rachel y sus amigos en Nueva York, al mejor estilo Friends, nos topamos con historias básicas y sin encanto  que se auto resuelven al momento en donde no hay nada rescatable que decir, lo más tarado sin duda fue el hecho de que Rachel decidiera abandonar la escuela de NYADA para protagonizar una obra de Broadway y luego se aburriera de aquello ¡Algo que contradice totalmente al personaje! lo peor es que toda esta metamorfosis de planteamiento vino de sopetón sin tiempos adecuados que explicaran este nuevo vuelco en Rachel, al menos así podríamos comprarnos este nuevo desarrollo. Ante este gazapo se le suma el aburrido desarrollo del resto de personajes rozando lo genérico y repetitivo, donde Sue y Will ya han quedado relamidos como un mero cliché y autoparodia de lo que fueron en otras temporadas. Difícil también fue intentar llevar adelante la temporada evitando explicar o caer en demasiadas referencias a la muerte del personaje de Finn, aunque creo que los momentos en que se le evoca son los adecuados. Como sea una temporada abominable que termino con un capitulo nefasto y sin sentido. Era como si quisieran forzar la comedia cuando al interior del set todo estaba pal hoyo. Mal.
 

Sexta temporada: Tanto potencial perdido


Y contra todo lo pensado la última temporada tenía un halo de brillantez, claro Glee ya no podía ser lo que fue en su primera temporada, las canciones eran azarosas no tenían hilo ni concierto con lo que se contaba, pero al menos nos encontramos con una ceñida temporada que supo desarrollar una historia adecuada con todos sus clásicos variantes. Rachel y Kurt vuelven a ser unos perdedores, ella sin obra de teatro, sin cupo en NYADA y con el fracaso de una serie de televisión (sí, así fue como termino la última temporada con Rachel a punto de protagonizar una serie de televisión, uff) vuelve a su natal OHAIO buscando replantear su vida, y por supuesto Kurt la sigue en su depresión luego de terminar su relación con Blane sólo por mero aburrimiento de vivir en pareja. Lo sé, lo sé, el argumento inicial es muy nefasto, pero el desarrollo de la historia daba mucho jugo, ahora Kurt y Rachel intentaran revivir el club Glee de su escuela enfrentándose a Sue quien ahora es directora de la escuela, para enredar más las cosas Will es el profesor y entrenador de Vocal Adrenaline los eternos rivales del club Glee New Direction, aunque no parece muy feliz con sus nuevos pupilos. Y Blaine es el entrenador de otro club Glee…ah y también sale con un antiguo personaje de la serie que en temporadas anteriores era el acosador de Kurt hasta que salió del closet y…bueno, bueno, creo que la trama es bastante intensa y nos devolvía las situaciones para que nuestros personajes favoritos pudiesen desarrollarse adecuadamente en un nuevo contexto, por si fuera poco se agregaron personajes nuevos (los nuevos integrantes del club) que sí tenían una personalidad e historia distinta y característica, cosa que sus antecesores carecían. Tanto potencial parecía ir viento en popa, pero…Lamentablemente no fue así, esta temporada aunque prometía no fue la gran cosa, tal vez porque ya todo querían acabar con la serie e irse a sus casas o porque realmente no sabían cómo darle un fin digno (Murphy tuvo que replantear el final de la serie luego de la muerte de Corey) y es que todo ese potencial se llevo al tacho de la basura rápidamente cuando a medida que pasaban los capítulos, los prometedores personajes nuevos fueron siendo poco a poco neutralizados y frivolizados, llevando sus historias a pequeños momentos, por su puesto los guionistas para contentar al público hicieron uso del fanservice emparejando a Rachel con Sam, algo que no tenía por donde encajar, pero bueno era algo que los fans soñaban. Todas las historias se resolvieron de manera simple, eficaz y casi sin consecuencias por lo que cualquier problemática inicial no sirvió de nada, este pobre clímax de temporada trato de arreglarse con los últimos dos capítulos que fungieron más como una especie de tributo a los personajes originales de la serie, dando un final cerrado a éstos trasladándolos a un par de años en el futuro y dejando intacto el legado y mensaje de amor y tolerancia que la serie siempre pregono. Y así de rápido e impersonal fue que la serie dio fin a su existencia.

 
CONLCUSIONES

Evidentemente si los musicales y las comedias alegres no son lo tuyo Glee te será insoportable, pero al menos la primera temporada logra burlarse de eso mismo dejando entrever una sutil crítica a esa clase de actitud. Lamentablemente todo lo que representaba Glee como concepto y personajes se fue banalizando hasta convertirse en un simple producto de subsistencia televisiva. Fuera de eso cabe destacar el talento genial de sus personajes principales muchos de ellos intentando hacerse su propia carrera en el febril mundo del espectáculo y la estupenda calidad técnica  e interpretativa con que la serie gozo tanto en sus números musicales como en la comedia y drama del cotidiano, muchas veces estos números musicales eran el paso para que la serie probase técnicamente distintas maneras audiovisuales de expresarse, a lo largo de sus seis temporadas esta fue una inquietud que no mermo y siempre se estuvo muy pendiente del alto profesionalismo técnico y artístico de estos números. Más allá de eso en Glee encontrarás una comedia ligera que toca temas candentes y los desarrolla desde una óptica políticamente correcta aunque nunca de forma demasiado abrasiva ni militante, más bien siento que su enfoque en la tolerancia también tuvo que ver con el público objetivo que empezó a recepcionar la serie. Y vamos, esto no es Skins ni nada por el estilo, habrá moralina, mensajes optimistas y cierres satisfactorios a los problemas y dramas, por lo que también tienes que tomar en cuenta aquello si no quieres empaparte de este tipo de cosas. En lo personal recomiendo únicamente la primera temporada, pero quien soy yo para decirte qué hacer. Y si fuiste un geek o nerd en la escuela y tenías todas las ganas de que alguien despertara tu talento oculto y te hiciera alzar la voz de la diferencia…pues esta serie te puede mostrar el mundo de fantasía donde eso es posible.-



                                     UNA CANCIÓN QUE DEFINE BIEN A LA SERIE

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