miércoles, 9 de mayo de 2018

Reseña de discos: A Perfect Circle “Eat the elephant” Melancolía e ira para un desaguisado regreso.





Hace ya bastante que no reseño un disco y creo que lo nuevo de A Perfect Circle es una buena oportunidad para volver a hacerlo. ¡Quince años pasaron para la llegada de un nuevo trabajo! y la verdad es que aunque los fans están muy contentos con este regreso (que por lo demás trae resonancias de un nuevo y próximo trabajo de Tool), lamentablemente este “Eat the elephant” es un disco complejo de digerir, y que no termino de convencerme.

 

El rock alternativo vuelve a la carga

APC De izquierd a derecha: Maynard James Keenan, Matt McJunkins, Billy Howerdel, James Iha y Jeff Friedl.

Desde que el músico Billy Howerdel se embarcó en este proyecto a finales del siglo pasado junto al siempre complejo Maynard James Keenan, los ojos del rock alternativo se posaron en esta fusión que resulto bastante orgánica y elocuente en sus dos primeros trabajos (aunque la fuerza y estilo con la que arranco el debut, “Mer de Noms” (2000), nunca fue igualada) mientras que la tercera placa, EMOTIVe (2004), un disco de covers bastante interesante, termino por fragmentar la súper formación que tenían hasta ese entonces. La banda se redujo a sus dos cabecillas, el compositor Howerdel y el intérprete Keenan. De ahí en adelante el quisquilloso frontman de Tool no llego a coincidir en tiempo, estilo y forma con su compañero, prorrogando el proyecto por varios años.



Recién en 2012 los atisbos de un nuevo trabajo empezaban a figurar como señales de humo, aunque Keenan, siempre cruel con las expectativas de sus fans, no daba muchas esperanzas de escuchar cosas nuevas de APC, incluso llego a decir que era probable que no volviesen a sacar discos porque consideraba que el formato LP era algo innecesario en esta época donde la virtualidad lo es todo.
Sea como sea y con todo el mundo esperando el eterno retorno discográfico de Tool, el 2017 y luego de posponer durante un año el asunto, el nuevo disco de APC ya era una realidad y en Octubre apareció el prometedor sencillo The Doomed. Sin embargo, antes de eso Keenan ya había confesado que la demora en este nuevo trabajo, se debía a que mucho del nuevo material que Howerdel había compuesto, no lo motivaba. Sea como sea, y con esfuerzos por separado ya tenemos este “Eat the elephant”, cuya portada nos muestra a una siniestra fusión entre Keenan y Howerdel enseñándonos un corazón desfigurado. La imagen con ribetes góticos nos dan una seña de que podríamos estar ante uno de los trabajos más densos de la banda, ¿Qué tanto de eso resulta ser cierto?

Pocas guitarras, muchas atmosferas y una potente voz



La presencia de David Sardy - compositor del soundtrack de Zombieland -  a cargo de la producción, le permitió a Howerdel desplegar todo su talento multi instrumental sin reservas, llevando adelante una línea de teclados tanto atmosféricos, como melancólicos. La presencia de las guitarras termino en un segundo plano en muchas canciones, aunque los riffs góticos, característicos del sonido de la banda, están presentes, pero en menor dosis. Esto se puede sentir en Eath the elephant, el primer track que nos induce en un seductor trance - casi noir podríamos decir - que tiene ciertas reminiscencias a aquel viejo proyecto de Steven Wilson llamado No-Man, y aunque los teclados y las atmosferas son exquisitas, la voz de Keenan se mantiene en un primer plano exclusivo, algo que se podrá apreciar con fuerza en todo el disco, y que muchas críticas han señalado: este debe ser el mejor trabajo vocal que Keenan haya realizado para algún disco. Su capacidad interpretativa está muy por encima de lo esperado, logrando aires propios de Peter Gabriel o Gary Numan. La voz de Keenan resulta seductora, aterradora, voraz. Una gama de tonos y acentos muy distintivos a lo largo de los 57 minutos que dura la placa. Sin duda, la potencia de su voz hace que muchas canciones se salven del sosiego en que pudieron haber caído instrumentalmente. Sí, digámoslo de una buena vez, Maynard salva en todo momento este disco.

Pero sigamos. Disillusioned presenta un ritmo de batería constante y logra envolver cierto dinamismo en sus continuos quiebres que se sostienen en los acentos vocales de Maynard que sabe llevar la canción por distintas facetas dramáticas. The contrarían es una de esas canciones que terminan siendo un mal relleno y que no merecen mucha atención, en especial porque se pierde en la genialidad vocal del tema anterior, incluso como tema suelto resulta olvidable. The Doomed es un gran acierto, uno de los pocos temas del disco en donde la composición instrumental mantiene un equilibrio con la iracunda voz. Por cierto, se puede apreciar las salidas poco ortodoxas de guitarras de Howerdel, que respiran esencia pura de rock alternativo, bastante efectivas. Por supuesto, las letras que reflexionan sobre acontecimientos políticos y desigualdades sociales, vienen como anillo al dedo al disco, que aunque parezca  introspectivo es bastante contundente en su mensaje social.



Hasta aquí tenemos un sonido muy propio de APC, con liricas reflexivas y rabiosas, pero la primera sorpresa llega con So Long, And Thanks For All the Fish un tema luminoso, sarcástico, que te hará esbozar una sonrisa y que sobresale dentro de las atmosferas profundas del disco. Este tema desde que lo escuche por primera vez se convirtió en mi favorito, incluso pensé que se trataba de un cover porque me pareció lo menos APC que podía existir. Con sonidos más cercanos a U2 o a la faceta más amistosa de Tears For Fears, es muy jugado y logra con arreglos majestuosos y barrocos un sonido de rock easy listening que consigue impactar en una divertida mezcla de hilaridad y candidez, por cierto, el tema habla sobre muchos personajes de la cultura popular que han muerto en estos últimos años. Talk Talk empieza a denotar la monótona ejecución bateristica que presenta el disco, la canción por todos lados parece un intento de sonar como lo hicieron en su debut y destaca sólo por la interpretación de Maynard.

By and down the river, es una canción con una letra bastante devastadora que podría calzar perfectamente como fondo en la escena final de algún capítulo de Black Mirror, es por lo demás, uno de los pocos momentos en que Howerdel agarra la guitarra con lujo para otorgarnos espaciados y expresivos solos. Delicious es otro track que respira un sonido distinto, parecido al grunge de Pearl Jam de sus primeros años, en especial por esa guitarra acústica metida en el fondo, tiene tintes de sarcasmo en su letra y aunque no consigue llegar con la misma expresividad que So Long, And Thanks For All the Fish, igual resulta un tema curioso y entretenido. 

DLB es un interludio en piano, un poco innecesario, pero está ahí por cosas de coherencia conceptual dentro del disco, supongo. Luego arremete Hourglass, el tema más furioso del disco que podría calzar muy bien en el camino sonoro de la última etapa de Nine Inch Nile, la letra vuelve a esa oscuridad desoladora de Keenan y su voz distorsionada por filtros robóticos nos recuerda algunos momentos que el vocalista tuvo con su banda consentida, Puscifer. Ya en el trecho final la banda nos entrega Feathers otro track con aires al primer disco, que respira dramatismo y melancolía, por enésima vez, el tema se sostiene sólo gracias a Maynard, aunque en un punto determinado empieza a volverse monótono. La despedida con Get the lead out tiene ecos a trabajos de Bjork, Massive Attack e incluso, un poco, a la banda indie Alt-J, y por supuesto también a Puscifer. Es un buen tema de trip-hop para cerrar un disco que tiene momentos variados, puntos fuertes, pero también varios minutos de más y ciertas canciones innecesarias. 
 

Veredicto

Hay quienes aseguran que este podría ser el disco de despedida de la banda, y eso sería un poco arriesgado de considerar aunque tomando en cuenta el tiempo que les tomo componerlo por lo menos podemos estar seguros que no habrán cosas nuevas hasta quién sabe cuándo. De todos modos el trabajo resulta efectivo a momentos. Como conjunto y disco conceptual se pierde en algunos rincones, y a mi criterio, me parece que debieron condensarlo un poco más. De todos modos nos entregan canciones bastante intensas y virtuosas, y lo mejor de todo es que devuelve a las pistas a uno de los proyectos musicales que más sentido le dio a la etiqueta comercial del rock alternativo.-



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