lunes, 9 de enero de 2017

Los 10 mejores cuentos de Cortázar




Volver a Cortázar para todo amante de la literatura es algo obligatorio. El cronopio experimentó una fórmula de escritura tan sofisticada y a la vez tan cambiante que sus cuentos siempre traen sorpresas. Personalmente empecé leyéndolo a los 15 años y fue mi disparador para querer ser escritor (y vivir de eso algún día, por supuesto) luego me compre los tomos compilatorios de la editorial debolsillo que traía todos sus cuentos o eso creo, la cosa es que cada verano siempre repaso esos textos porque se han convertido en un fetiche, una entretención personal de la que no espero nada más que cosas agradables. Siempre encuentro algo nuevo en ellos, como pasa con todo buen texto, y también a través de esas lecturas voy transformando mi relación con el escritor. Cuando chico Cortázar era básicamente mi ídolo literario (aunque le doy vuelta y digo, y si no era él quién…¿Neruda? Pff) pero después algo pasa que uno siempre tiene ganas de matar a sus dioses y el leucémico en un momento determinado me empezó a producir agotamiento, nunca rechazo, es más cuando las redes sociales explotaron su faceta más cursilona yo me sentía bien de saber que ahora Cortázar sí podía ser mi capricho, mi placer culpable, me daba lo mismo esos deshilachados “Toco tu boca”; “Andábamos buscándonos sin saberlo”; “No haremos el amor, él nos hará” bah, todas esa frases románticas que pululaban en internet en imágenes con fondos de películas tristes y escritas con fuente de comic sans color rojo, frases que suenan tan poco frescas hoy en día, pero que en un mundo cínico eran mi resguardo, mi cojín. Luego el ciclo continua, vuelvo a amar a Cortázar, me aburre, lo dejo, lo tiro por la ventana, le ruego que vuelva a mi vida, me sorprende (siempre logra sorprenderme por la mierda) y nada, es para mí el mejor escritor de Latinoamérica, sorry Bolaño, sorry Borges, pero es cierto, por lo menos para mí lo es.


Siempre aprendo alguna argucia de su parte, Cortázar lograba que sus cuento nunca se sintiesen planos, jamás un mero relato que marcase principio y final de manera lineal, él quería que el cuento moviera los ojos del lector más allá de su capacidad horizontal y bueno Rayuela fue  su gran intento, pero todo el mundo dice “El verdadero Cortázar está en los cuentos” y debe ser porque ahí uno puede meterse de lleno en todas las inquietudes políticas, psicológicas, sexuales y geográficas que el buen hombre tenía. Es cierto, hay cuentos que no envejecieron bien, experimentos de escritos que parecen tareas escolares o juegos sin escrúpulos de poetas rabiosos, pero nadie puede decir que tiene algún cuento insípido, quizás un poco caótico en su última etapa lo que le causo incompatibilidades entre lo que quería producir y lo que podía, pero bueno, más allá de eso sus grandes cuentos aún tienen esa capacidad de transportarnos al Paris de los 60` cuando era la cuna de la cultura y las hippies estaban locas por decir algo más que amor y paz, por otro lado también sus cuentos nos hacen respirar ese aire Latinoamericano de un momento en el que nuestros países estuvieron tan cerca de la autonomía. Sus cuentos por lo demás tienen a capacidad de llevarnos a un mundo surrealista, onírico y sugerente. Cortázar es doblar la calle y encontrarse con la misma avenida que acabas de pasar, creer que se trata de un sueño, pero saberse que solamente estamos en un coma profundo. En fin aquí va un pulento listado de mis favoritos, por lo demás difícil tarea ya que he tenido que dejar algunos que me encantan como “La noche boca arriba”;  “Cartas a una señorita en Paris”; “Los premios”; “Los venenos”; “La escuela de noche”; “La autopista del sur”; “Los limpiadores de estrellas”; “Sobremesa”; “Relato con fondo de agua” y así suma y sigue sin tomar en cuenta sus simpáticos micro cuentos o las aventuras de un tal lucas o sus cronopios y famas…ya vamos con esto o nunca acabaré.

Las manos que crecen (1937)


“Eres un cobarde, un canalla y además un pésimo poeta” un novicio Cortázar gritaba en esas líneas al principio del texto dejando ver sus ganas e inquietudes sobre el estilo de literatura que quería abrazar, alejándose del realismo que en ese tiempo era visto por la alta cultura como literatura “seria”. Adepto a los juegos de ingenio y fabulador de las reglas que se salían siempre de contexto, Julio Cortázar intentaba hallar en los esquemas de este relato clásico una ventana para detonar sus jóvenes ambiciones surrealistas. “Las manos que crecen” se trata de uno de sus primeros relatos oficiales que combinan la realidad y la fantasía de lo onírico de un modo que se puede entender como infantil. Lo sé, a algunos les podrá parecer un cuento menor, pero hoy en día películas como las de Hayao Miyasaki o Michael Gondry sólo han venido a explotar de mejor o peor forma este relato que respira pureza por todos lados. ¿El argumento? un tipo después de golpear a su amigo por una discusión menor empieza a notar que las manos le crecen hasta llegar a proporciones grotescas. Quizás un poco descolorido el desenlace, pero en líneas generales un texto divertido y encantador.


 Lugar llamado Kindberg (1974)



Hay muchos cuentos románticos o con un alto grado sentimental que están firmados por la pluma de Cortázar y de todos ellos éste lo destaco especialmente porque aquí tenemos los clásicos topos Cortazarianos desarrollándose en primera línea: La chica soñadora y aguerrida, media loca, pero capaz de enternecerse al notar la fragilidad del otro, en fin, la hippie ideal y también está el hombre que arrastra sueños rotos y es parco ante el destino, pero al mismo tiempo abierto a las sorpresas. En fin, si quieren rastrear la esencia sentimental de Rayuela este cuento lo resume bien: Marcelo un camionero argentino que transporta materiales prefabricados, lleva en su vehículo a Lina una chilena que anda mochileando por Europa, ella quiere llegar a Kindberg, cerca de Copenhague. La relación entre ambos durante la ruta se hace fuerte a pesar de las personas y mundos que ambos han dejado atrás en Latinoamérica, rápidamente crean un lazo sentimental que termina en un tórrido romance descrito con elevada delicadeza el cual culmina en un frío, pero al mismo tiempo tierno desenlace…bueno tal vez no tan tierno, pero las líneas finales están descritas con tal sutileza que tuve que leer como tres veces esa conclusión para entender lo terrible que había pasado. Otro gran cuento de Cortázar para mí.
 
Maravillosas ocupaciones (1962)

Amplio colector de estilos, Cortázar también practicó con cierto acierto el cuento corto y es un poco inconmensurable la cantidad de textos de esa índole que valen la pena revisar (sobre todo por su brevedad) pero éste me parece hilarante, y eso que el humor nunca fue un punto tan detonado en su literatura, pero viendo las libertades del formato el escritor se toma la osadía anárquica de burlarse de las instituciones y organismos burocráticos, así como de los protocolos civiles con que la gente se desplaza en su día a día, resumidas cuentas Cortázar nos propone realizar una serie de acciones que pueden terminar desencadenando una catástrofe simplemente por ser acciones que se alejan del cotidiano. Nada una cosa corta que te sacará una sonrisa.


Los pasos en la huella (1974)

Del libro “Octaedro”  fue descrito por su propio autor como una crónica “algo tediosa”, pura ironía. Por las fechas de edición de este cuento y la importancia que la figura de Cortázar había adquirido para la literatura luego del éxito de RAYUELA muchos ven aquí una especie de alegoría sobre como el buen Cronopio intentaba llevar adelante un discurso literario desde lo popular que era capaz de compatibilizar con el mundo académico de las universidades. El cuento es muy sencillo y humilde y no dudo que Bolaño lo tuviese entre sus favoritos porque recuerda mucho su técnica en que la literatura se convertía en el centro de la historia. 

Fraga un cuarenton profesor de literatura un día decide dedicarse a elaborar una biografía del desaparecido poeta argentino Claudio Romero, lentamente su investigación lo lleva averiguar algunos detalles románticos del poeta que lo incentivan a elevar su obra para que trascienda de la simple publicación académica, convencido de que puede llegar a ser un best sellers de esos de dominio público que tan vapuleados son dentro del contexto de la crítica literaria. Dicho y hecho su texto obtiene un éxito estrepitoso y para su sorpresa el libro es bendecido tanto en lo comercial como en la crítica haciendo que el prestigio de Fraga se espumé como las burbujas de un champagne. Eventualmente Fraga descubrirá un detalle que decidió pasar por alto durante su investigación y que podría desvanecer la identidad que el mismo construyó sobre el poeta Romero. En fin, es un cuento muy entretenido, simple en estructura e historia, pero guiado por una glosa súper estilizada que nos transporta a diversos escenarios de lo que es el éxito y el fracaso…y sí, tiene toda la intención de ser un cuento metaliterario. Apréndanse esa palabra chicos, Cortázar rayó la papa con ella.

Cartas de mamá (1959)



Como muchos de Cortázar este cuento es el perfecto guion de un filme y aunque me hace recordar un poco a Good Bye, Lenin! (en realidad un cuento más parecido a esa película es “La salud de los enfermos” otro increíble acierto) ese knock out con que cierra el cuento, el elemento surrealista dentro del ordinario existir me parece exquisito y hace que el relato genere una perplejidad notable ya que todo se encamina de forma noble, pero en un momento determinado la narración se tuerce inexplicablemente haciéndonos creer que nos faltó una línea, una oración o una frase para leer que nos entregase la clave de todo. En cartas a mamá Cortázar nos enseña el ruinoso matrimonio entre Luis y Laura, dos argentinos que se han mudado a Paris escapando del recuerdo de Nico, el hermano de Luis y original novio de Laura quien murió poco después de enterarse de la traición de estos. Toda esta telenovela se ve aumentada por la culpa, los silencios y las pesadillas que no dejan a la pareja desarrollarse en paz y se potencia aún más cuando la madre de Luis le envía una carta avisándole de una pronta visita de Nico, es aquí donde las mentiras piadosas, el cargo de conciencia y la sorpresa consumen a la pareja de un modo que los hará unirse torcidamente.

Verano (1974)

Admito que lo lógico hubiese sido poner “Casa tomada” cuento icónico en la bibliografía, pero siendo honestos ese cuento nunca me causo tanto estrago como sí lo hizo “Verano” al releerlo hace poco pude reafirmar esa magia, esa incertidumbre y ese desencaje sutil con que Cortázar sabe explotar un relato y convertir algo ordinario en extra-ordinario. En Verano el alicaído matrimonio de Zulma y Mariano,  pasa unos días libres en unas cabañas de campo y reciben la inesperada visita de la pequeña hija de Florencio uno de los trabajadores de una estancia próxima que les pide de favor cuidar a la niña durante la noche ya que tiene que realizar unas diligencias al pueblo y demorara. Sin poder rehusarse Mariano y Zulma acogen a la pequeña, todo transcurre normal y casi rutinario, pero ya caída la noche una extraña presencia los incomoda. Relatos fantásticos donde el elemento sobrenatural parecen agazaparse, anunciarse levemente y en cualquier momento explotar son la especialidad del argentino y este es otro cuento que nos mantiene al filo de las posibilidades con un final abierto a la especulación y grandes reminiscencias al clásico que es “Casa Tomada”

El perseguidor (1959)

Se trata realmente de una novela corta, aunque fue editada junto a otros cuentos en el libro “Las armas secretas”. El relato es todo un clásico y además un tributo por parte del escritor al mundo del jazz que tanto amaba. Básicamente cuenta las desventuras de  Johnny Carter un reconocido saxofonista que sumido en sus adicciones y problemas mentales sufre una decadencia que lo alejan de su genialidad musical, todo narrado bajo la voz de Bruno y a modo de diario de vida (con todo el desorden que una narración así puede involucrar), Bruno es un periodista y crítico de jazz que decide acompañarlo y registrar su vida para poder escribir la biografía del músico. Sin embargo, lentamente el perseguidor se vuelve sin querer parte fundamental en la vida de Johnny hipnotizado por su magnética e infantil personalidad poco a poco empieza a actuar como un padre cuidándolo hasta su muerte. Este relato que sin duda parece alejado del tenor fantástico o lúdico con que se asocia siempre la figura de Cortázar, resulta ser un ensayo de estilismo, y teóricamente es una suerte de versión personal del Quijote de la mancha, en donde a su modo Johnny y Bruno representan las personalidades del Quijote y Sancho respectivamente en sus búsquedas y anhelos particulares y metafísicos que se cruzan e implican por medio del mundo de la música. El personaje de Johnny está basado en el saxofonista Charlie Parker cuya locura es algo legendario dentro del jazz. En fin, un relato que logra mezclar muchas cosas, pero que tiene un aire denso, decadente y frágil que consigue enternecer e interesar, además de que Julio fue un brutal melómano así que sabía muy bien de lo que escribía.



Omnibus (1951)

Incluido en el libro Bestiario con otros grandes éxitos de su carrera literaria, Omnibus siempre fue un cuento que me atrajo por su carácter deschavetado, era un cuento donde después de la tercera página la realidad se convertía en una brutal pesadilla. Con elementos que ridiculizaban las costumbres sociales e hiperbolizaban cosas tan comunes como sentirse observado mientras se viaja en un microbús Cortázar se ganaba mi empatía a esos tiernos quince años en que empecé a leerlo. Por lo demás es un cuento bastante simple en su estructura, agradable y corto, se puede leer muy rápido y tiene tintes de suspenso en algunos momentos que lo hace más intenso. En este cuento Clara va rumbo al cementerio de Chacarita, pero como no lleva flores todos los pasajeros del microbús (u ómnibus) incluido el chofer la miran feo, eventualmente un joven que tampoco lleva flores se sube al recorrido y sufre el mismo acoso que Clara lo que hace que ella y él empaticen, sin embargo el chofer y sus extraños pasajeros empiezan a adoptar una actitud cada vez más violenta que puede decantar todo en un verdadero infierno. Cortázar dijo que la mayoría de los cuentos que incluyo en Bestiario fueron producto de una autoterapia debido a síntomas neuróticos que lo acecharon un tiempo y con este ejemplo se nota bastante.

 
Las babas del diablo (1959)

El cuento fue llevado a la pantalla grande en 1966 por Antonioni con “Blow up” pero su versión de la historia no logra superar el imaginario de Cortázar quien ostenta una capacidad riquísima para pasar de la descripción onírica al pasaje realista burgués del que tanto parodió en vida, sin embargo en defensa de Antonioni vale decir que él sólo tomó la premisa de Cortázar para desarrollar su propia inquietud, en fin. En este famoso cuento cuyo narrador cae en juegos de voz hipnóticos tal cual lo hace su protagonista, Cortázar nos envuelve en una oscura situación, Michel un fotógrafo franco-chileno que vive en Paris sale un día a tomar un par de fotos inocentemente por el parque, no se espera que una de las situaciones que registro con su cámara la cual a simple vista parece tan común y corriente como todo escondía una pérfida escena de abuso a un menor de edad y que Michel después deberá afrontar al revelarlo con mayor definición en sus fotografías. Sin duda un cuento riquísimo en estilo y creo que es de esos que no pasan de moda.

 

Axolotl (1956)

Mi amado Axolotl, mi cuento preferido, incluso mi primera cuenta de correo llevaba ese nombre. Cuando leí este cuento de inmediato tuve que averiguar qué era un axolotl porque antes de ese cuento nunca había escuchado la palabra, y todo cayó por su peso. Realmente eran criaturas de ensueño, un par de años después en mi ciudad se pusieron de moda y los vendían en los locales de mascotas y aunque nunca sabré si fue por una tardía influencia de Cortázar ahí estaban los bichos replegando la ciudad para que los siúticos los compraran, qué se yo, nunca tuve uno, pero me hubiese muerto de miedo de haberlo tenido, mira si me terminaba convirtiendo en uno. Axolotl es un cuento simple, sin grandes artificios y que lleva de la mano al lector de manera más bien paternal, su narración es definitivamente un sueño, no porque sea aburrida, sino por la manera delicada en que se desarrolla, es un texto exquisito, se puede leer mil veces y nunca deja de encantar, tiene ese aire de cuento fantasioso e infantil que supera cualquier barrera generacional. Lo recomiendo mil veces más.-


2 comentarios:

  1. Excelente selección, saliendo de los más conocidos, y muy buenas sinopsis. Es bueno ver alguien que no solo repite las otras listas que se encuentran en internet

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