sábado, 2 de enero de 2021

RANK: Del peor al mejor disco de Bad Bunny

 

Bad Bunny, para muchxs boomers sinónimo de cáncer anal o algo así. “Puristas” de la música asumen casi sin el menor análisis posible que la degradación artística llegó para quedarse a causa del éxito mundial de este Puertorriqueño, algo que ya se ha dicho de otros artistas a lo largo de la historia, incluidos los Beatles en su momento. La verdad…que flojera ponerse a debatir sobre la calidad musical de un artista comercial cuyas canciones su mayor pretensión son hacerte bailar y aún así ha conseguido destacar por los matices que explora, algo que a simple vista y viéndolo muy por encima, claro que no se puede apreciar. 

 

 

Bad Bunny no salió de la nada y su explosivo éxito puede deberse a muchos factores de marketing y posicionamiento publicitario, así como también incidencias contextuales que le ayudaron bastante a hacerse notar en los últimos años, pero algo no hay que desconocer: su trabajo constante ha conseguido subir los estándares del género que lo vio nacer, el trap. Benito Martinez pasó de hacer canciones trap genéricas que realmente no se diferenciaban la una de la otra y a estar en la segunda o tercera fila de esos típicos feat junto a miles de traperos y regetoneros que hoy brillan por su ausencia (o bien continúan siendo exclusivos de un solo nicho) para terminar figurando  en los charts mundiales y ser un referente juvenil casi transversal con un estilo bastante peculiar.

Básicamente El Conejo Malo logró lo que en su momento artistas como Michael Jackson o Daddy Yankee impulsaron, subir la vara de su propio género musical para que sea entendido de otra forma por quienes lo realizan y producen, hoy en día cualquier trapero promedio tiene como norte a Bad Bunny para entender desde dónde comenzar en este competitivo y cambiante mercado musical. Pero ya suficiente blablá y vamos a lo importante… ¿Qué disco será el peor, qué disco será el mejor? Supuestamente Benito se retira de la música por un tiempo para dedicarse a su carrera actoral, lo que considero una jugada arriesgada que suele ser un punto negro en muchos artistas que en el pasado han hecho cosas similares, pero bueno, deja el trono vacío para que lo usurpe la persona menos pensada (que alegría que ya nadie quiere a Maluma) así que vamos a honrarlo revisando somera, pero puntillosamente su carrera discográfica, ojo que artistas del estilo de Bad Bunny y de la época en que vivimos actualmente, ya no les interesa promover su carrera a través de trabajos discográficos así que estamos ante un tipo que a pesar de todo su ultra comercialidad, intenta cada tanto promover una identidad que raya incluso lo conceptual por medio de obras que van más allá del single para spotify.

5.- Las que no iban a salir (2020)


 

En Mayo del 2020 Benito lanzó un sorpresivo disco que en realidad se trataba de temas descartados de sus otros trabajos, así como uno que otro escrito para la ocasión. Es un disco corto y simpático de escuchar, pero en algún punto se siente innecesario y muy poco pulido. Dentro de su discografía es catalogado como un recopilatorio y puede crear alguna expectativa por los feat que trae junto a figuras emblemáticas del regeton old school como Yandel, Don Omar o Nicky Jam. Se siente como una especie de revisión/tributo justamente de ese regeton 2005 – 2007 cuando el genero conquistó Latinoamérica y se instaló con toda su majestuosidad de perreo intenso, tapándonos la boca a todxs quienes pensábamos que esa moda desaparecería eventualmente.

Pero no hay mucho ingenio por parte de Benito y alguna de sus letras aunque enganchan bien con un flow intenso y provocativo (a ratos violento incluso), se siente bastante poco inspirado frente a otros trabajos (los títulos de los temas ya dejan ver el aspecto casi de demo que tenían “Canción con Yandel”, “Bad con Nicky” y que decir de “Ronca freestyle” una descarada improvisación que palidece frente a cualquier pelea de gallos local)  también vale decir que al explorar tanto ese sonido de regeton viejo, el disco  queda un poco desactualizado y sin mucha identidad respecto a las cosas que Bad Bunny venía haciendo. En resumen un buen disco de perreo, pero que deja corto el potencial del artista que ya había demostrado con creces anteriormente, así como de sus propios productores como el habilidoso Tainy que no se luce de igual forma con estos temas e incluso sus artistas invitados, fuera del impacto inicial terminan aburriendo (Zion y Lennox, así como Don Omar destiñen bastante) Y por cierto el tema “Bendiciones” y “En Casita”, escritos en el contexto de la pandemia y que habla justamente de todo lo relacionado a aquello, dejan bastante que desear tanto en producción como estilo, aunque sí le doy crédito a las letras que finalmente sí consiguen ser ingeniosas, pero no da para mucho más.

Canciones destacadas: “Si ella sale”; “Bye me fui”; “Bad con Nicky”

4.- Oasis (2019)


 

Oasis fue una estrategia comercial bastante bien jugada. Juntar a las dos figuras más prominentes de la música latina actual como Benito Martínez y José Álvaro Osorio Balvín, mejor conocido como Jay Balvin es una jugada casi perfecta porque es poner a dos súper ventas  que ya por ese entonces habían conseguido entrar sin vaselina y muy profundamente en los charts yankes. Mezclando estilos como la salsa, música urbana e incluso algunos toques de jazz discretos que llenan de color los temas, naturalmente el disco parece construido en base al estilo que Balvin ha ido cimentando en su meteórica  carrera. En ese contexto Bad Bunny se siente más como un colaborador en casi el 70% del disco y su sello y estilo se ven muy reducidos. Balvin al jugar mucho más con el pop deja a Bunny las letras más obscenas, viéndose éste reducido a una caricatura de si mismo. No obstante el disco contiene alguna de las mejores composiciones de la carrera del conejo malo como la genial “La canción” que tiene bastante rollo y sentimiento y en donde realmente se sienten como un dúo bajo la misma línea o la gratamente sorprendente “Como un bebe” en donde se escucha un house latin muy delicioso y lleno de tesituras, me sorprende que el tema ha sido tan ignorado. Otra gran canción que rompe ciertos esquemas es “Un peso” con la colaboración de Marciano Cantero, guitarrista y cantante de la banda de rock Argentina Los Enanitos Verdes que consigue filtrar entre los repetitivos beats de regetone una tonada casi altiplánica y que a pesar de dar cierta vergüenza ajena en la parte de su canto (¡ya vaya acostarse caballero!) igualmente le da un toque singular al tema, ni bueno, ni malo, curioso, pero vale la pena, una colaboración tan inusual como interesante.

En definitiva OASIS es un buen disco comercial, pero que se siente más como un trabajo de Jay Balvin y que claramente estuvo impulsado para posicionar a ambos artistas con mayor realce en yankilandia, por lo mismo no hay lugar para muchas sorpresas consiguiendo ser bastante estándar y con letras un poco vergonzosas que sólo pueden caber en la cabeza de un oligofrénico (por favor, esa letra absurda de “Odio”) De todos modos las sorpresas que el disco contiene son bastante buenas y sólo por eso no está en el último lugar de esta arbitraria lista.

Canciones destacadas: “Cuidao por ahí”, “La canción”, “Un peso”, “Como un bebé”

 3.- El último tour del mundo (2020)

 


El disco fue lanzado en Diciembre del pasado año, con nula promoción y anunciándose un día antes de su estreno, la sorpresa le salió bien porque Bad Bunny a estas alturas ya está en la cima del mundo y cualquier cosa que haga genera mucha expectativa, no obstante para muchxs este es el peor trabajo del artista. Si lo consideramos como el cierre de una trilogía que empezó en  X100pre, termina opacándose bastante por sus predecesores, pero sí es un disco que muestra a un Bad Bunny mucho más lúdico y técnico en su forma de cantar y también  más seguro a la hora de experimentar cruces con sonidos cercanos al punk rock y el emo, algo que ya venía haciendo justamente desde su primer disco.

Hay una idea de concepto mucho más potenciado con respecto a la nostalgia y la melancolía, pero no se consigue explotar tanto ya que parece un disco dividido en dos partes, siendo la primera algo más parecido a un rejunte de singles, de todos modos el disco tiene una producción soberbia y cada canción esta dispuesta bajo un orden que hace que en todo momento el disco (al menos en una primera escucha) sea realmente divertido de apreciar de un tirón. En cuanto a las temáticas liricas, siguen siendo lo mismo que Bad Bunny le obsesiona cantar:  sobre su autonomía, sobre lo genial que es, sobre hacer lo que le de la gana, amores incompletos, melancolía por las noches de sexo que ya se fueron y en fin, ya estas alturas Bad Bunny no agrega nada nuevo a sus letras y parece medio atrapado por aquellas temáticas, aunque sigue siendo muy ingenioso cuando se trata de mandar tiraderas a sus enemigos imaginarios, algo que todo trapero debe saber sobrellevar bien.

En relación a las colaboraciones, este disco tiene pocas, una con Jhay Cortez que no le suma casi nada al tema “Dakiti” que ya es bueno de por sí tanto en su producción como en su planteo y la otra, un poco más decepcionante, junto a LA Rosalia, que el último tiempo la sobre exposición pareció jugarle en contra ya que no consigue ser un tema muy destacable y termina siendo más bien soso, siendo Rosalia un aporte bastante poco aprovechado. Con el resto de las canciones se puede sentir un aire medio repetitivo, claro que hay sorpresas y momentos arriesgados que dejan ver el buen olfato de Benito para atreverse con ciertos giros de estilo como el pop fluor de “Sorry papi” (una especie de sucesora espiritual de “Ella perrea sola”), la balada casi dream pop de “Trellas” o el bello lo fi de “Antes que se acabe el mundo” donde Bad Bunny consigue darle un impulso un poco más maduro a sus letras. En cuanto a las canciones más tiradas al regeton o el trap  estándar, se aprecia un tono más jugado en las formas de rapear, pero en general los temas más interesantes se ubican en la segunda mitad del disco, siendo la primera parte algo más simple y poco relevante.

Si el disco se hubiese compuesto sólo de su segunda parte, la verdad es que sería excelente bajo mi criterio. Por cierto ese cierre con “Cantares de navidad” una cumbia – bolero realizada por el trío de folclor Puertorriqueño Vegabajeño consigue culminar perfectamente ese sentimiento nostálgico que el disco va tanteando y le da un gran realce a un trabajo que en resumidas cuentas busca ser más reflexivo y oscuro que los anteriores.

Canciones destacadas: “Maldita Pobreza”; “Te deseo lo mejor”, “Yo visto así”, “Dakiti”, “Trellas”, “Sorry papi”, “Antes que se acabe”; “Cantares de Navidad”

 

2.- X100pre (2018)


 

En lo personal el primer disco de Bad Bunny fue una grata sorpresa cuando lo escuche, hasta ese momento no tenía a este artista como alguien muy destacable dentro del panorama mainstream, incluso Jay Balvin me parecía más interesante por su capacidad de fusionar el regeton con otros ritmos mientras que Bad Bunny para mí, entraba en el saco de más de lo mismo. No obstante, gracias al impulso publicitario casi agresivo de este disco por medio de las redes sociales (una jugada que ha ido perfeccionado cada vez más) decidí romper mis prejuicios y con muy bajas expectativas me puse a escuchar el disco, pronto se transformó en uno de mis favoritos de ese año. Su primer tema “Ni bien ni mal”  mezcla bases de trap con algo de melodías de ambiente caribeño, pese a no ser nada del otro mundo conseguía llevar adelante una atmósfera que iba mucho más allá del típico sonido trap que se intenta emular a los artistas gringos y en ese aspecto creo que Tainy, el productor Puertorriqueño, juega un rol fundamental para darle a Bunny el impulso distintivo que su personalidad explosiva requiere para destacar en un mercado abarrotado de clones y copias de  Tekashi 6ix9ine, por ejemplo.

La producción de Tainy es arriesgada a ratos, pero también posee mucha intuición para conectar con una audiencia juvenil que justamente no se identifica necesariamente con el sonido más clásico del trap o el pop latino soso de Maluma. Eso no quiere decir que las estructuras clásicas del género (graves muy retumbantes y un constante ambiente de mundo underground) no se exploten en temas como “RLNDT” o “Quien tu eres?”, o la desafiante “Ser bichote” en este caso producida por la otra mitad del team, el equipo de La Paciencia, o el muy poco inspirado “200 Mph” en este caso producido por el conocido DJ Diplo.

En cuanto a letras, personalmente no rescato mucho al respecto, para este disco Bunny se escuchaba aún muy ceñido y no se atrevía a experimentar demasiado con melodías vocales que se salieran del molde del típico rap, al contrario, prefería mantener y reforzar sus muletillas de freestyle. En general la temática del disco habla de amores rotos y de cierta resilencia para triunfar en la vida, temáticas completamente reiterativas que a veces consiguen sacar una que otra sonrisa gracias a genialidades como “Tenemos que hablar” la cual destaca por su beat cercano al pop-punk de bandas como Blink 182 y que ganó bastante realce gracias a ese mashup que alguien hizo en youtube juntándolo con el tema de My BloodyValentine, creando una mezcla bastante buena y que daban cuenta de las posibilidades que este Benito tenía.

Temas más interesantes que superan o mejor dicho amplían el sonido típico del trap y el propio universo sonoro del artista con cosas como “Otra noche en Miami” con una base synthpop muy sofisticada la cual fue compuesta por el propio Benito o la simpática “Caro” que consigue ser una declaración de principios que Bunny repitiría como mantra en toda su carrera. Destellos de un muy bien llevado regetone old school como pasa en la transpirada “La Romana”, la ebria “Solo de mí” y por ultimo algo de pop más estándar dirigida al mercado yankee en esa pegajosa canción llamada “MIA” junto al incombustible Drake, así como la positiva “Estamos bien” inspirada en el tsunami y terremoto que azotó Puerto Rico en 2017.

Un disco que muestra mucho potencial y sorprende en muchas canciones, pero que aún mantenía ciertos vicios repetitivos propios del genero y con un Bad Bunny bastante monotemático en sus letras sin conseguir destacar demasiado más allá de los buenos niveles de producción que consiguió gracias a su colaborador habitual Tainy y el equipo de La Paciencia.

Canciones destacadas: “Ni bien ni mal”; “Caro”; “Tenemos que hablar”; “Otra noche en Miami”; “Solo de mí”; “Cuando perriabas”; “RLNDT”; “MIA”

 

1.- YHLQMDLG (2020)

 


“Yo hago lo que se me da la gana” es un disco que resume a la perfección la filosofía artística de Bad Bunny, quien realmente se juega un disco que perfila bastante bien los nuevos estandartes de su propio genero y por lo demás consigue destacar dentro del mercado del pop latino, superándose a si mismo en una industria que no deja de crecer de forma abrumadora y en la que un tema del 2019 del estilo trap o trap latino envejece y desaparece muy rápido. El disco se acerca más al regetone, pop, lo fi e incluso hip hop old school, siendo uno de los trabajos más carismáticos y que lamentablemente su promoción se vio un poco truncada por la pandemia. Pese a eso el trap tiene una presencia constante aunque salpicada de ritmos y formas que le dan mayor virtuosidad.

Con un Bad Bunny mucho más seguro de su voz y carisma, jugando con melodías vocales consiguiendo obtener un estilo más marcado y singular, Tainy continua realizando un trabajo muy adecuado brindando una atmósfera lúdica y llena de detalles que consiguen darle un sentido conceptual a este segundo trabajo, que pese a sonar mucho más alegre y rítmico que el anterior, mantiene un curioso ambiente oscuro, pero de esa oscuridad en donde el neón brilla. Temas completamente encantadores como “Si veo a tu mama”, “<3” o “Pero ya no” muestran un costado mucho más maduro de Benito en cuanto a letras (que en su 70% siguen siendo los tópicos ya explotados) y musicalmente consiguen ser muy interesantes dentro de su amplio catálogo.

Otro aspecto relevante es la gran cantidad de feat que el disco contiene, desde figuras emblemáticas como Daddy Yankee o Jowel y Randy, hasta otros más incipientes como el chileno Pablo Chill-E y el argentino Duki, pasando por colegas más de culto como Arcangel o Ñengo Flow, cada artista pone su cuota indicada de flow dándole al disco mucha versatilidad en cuanto estilo (aunque no en temática). Pese a que el disco no contiene una de las mejores canciones de Bunny y Tainy, “Callaita” (algo imperdonable) sí tiene una especie de neo perreo en toda su regla con el ya feminista (¿?) tema “Yo perreo sola” así como uno de los experimentos mejor llevados que el regetone podría conocer, la magistral “Safaera” un temón que junto a los mencionados Jowell y Randy  bucea por diferentes ritmos de regeton creando una canción ideal para videos de tik tok y para bailar en general con coreografías ridículas. Quizás la mayor gracia y al mismo tiempo defecto de este disco es la gran cantidad de colaboraciones que hacen que en algún punto se pierda cierto horizonte, pero a fin de cuentas es un trabajo tan robusto y variopinto que me resulta imposible no destacarlo como el mejor y más arriesgado de este peculiar trapero.

Canciones destacadas: “Si veo a tu mama”; “Pero ya no”; “La Santa” feat Daddy Yankee; “Yo perreo sola”; “Bichiyal”; “Vete”; “Safaera” feat. Jowell & Randy, Ñego Flow; “25/8”; “Puesto pa´ Guerrial” feat Myke Towers; “Hablamos mañana” feat Duki, Pablo Chill-E; “<3”

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