jueves, 15 de abril de 2021

100 discos para mis treinta: #43 Fiona Apple – When the paw… (1999)



Ella es una de las referentes de la música alternativa noventera, casi en la misma línea que Tory Amos o incluso Aimee Mann. Fiona consiguió en 1996 con su debut Tidal sorprender a una crítica musical bastante machista que no se esperaba tanta intensidad y brutal honestidad en lo que aparentaba ser una cándida muchacha de ojos preciosos. Con When the Paw… Fiona consigue subir la apuesta de su música entregando uno de los discos más sofisticados e igualmente neuróticos que una artista de sus características podía permitirse.

No hay pop sin sufrimiento



Antes de que las princesas pop colapsaran el mercado de la música entrando en el actual milenio, un par de años antes artistas como Bjork o PJ Harvey ya habían transgredido la etiqueta pop impuesta por la industria, pero sin renegarla del todo dieron cuenta que el Pop podía ser un estilo tan intrincado como accesible, que no necesariamente tenía que respirar idiotez para vivir. De esa camada noventera es que aparece una veinteañera flaca, rubia, de cabello enmarañado, pálida como un hielo y de profundos ojos celestes, Fiona Apple quien de niña siempre fue catalogada como problemática.

Por su aspecto físico (pese al prejuicio que suena esto) Fiona Apple no hubiese tenido problemas en lanzarse de cabeza a un estilo mucho más comercial y quizás hubiese alcanzado el éxito, pero su independencia compositiva era una cosa demasiado importante, de hecho, ella misma cuenta en una entrevista en 1999 al Washintog post que cuando discutía con alguien de su familia se encerraba en su cuarto y escribía una carta para poner en orden sus emociones, y con eso ya se sentía plena. Por lo mismo, el carácter de sus letras siempre tuvo preponderancia en cuanto a su mirada artística. Con Tidal Fiona lanzaba de forma discreta su mirada con respecto al mundo y la sociedad, bebiendo de la sabia musical de Tory Amos, el trabajo fue una sorpresa, pero que no deslumbro del todo a la propia Fiona, que decidió tomar algo de distancia prudente y esperó un par de años para el lanzamiento de este trabajo que marcó un cambio en la estructura de sus canciones: Se alejó un poco de las baladas de puro piano, metió arreglos de cuerdas, puso baterías contundentes, y letras mucho más intensas. Este disco entonces se convierte en un coctel de emociones fuertes que invito a cualquiera que lo disfrute en días de lluvia o noches de completa soledad (de esa que duele porque no la buscabas)

Este disco a diferencia del primero en donde la mirada de una adolescente deprimida parecía orbitar en gran parte de la temática, haciendo del amor una fuerza casi abusiva, en este caso Apple escribe letras de amor descarnado, la pasión domina en todo momento. Una actitud mucho menos temerosa y más temeraria ante la vida, tomando las riendas de sus relaciones. Pese a esto, por el calor taciturno de la voz y ese continuo tono somnoliento que el piano agarra cada tanto, el disco sigue sonando igual de doloroso que el anterior, generándose un interesante contrapunto donde si bien se pueden entender letras de completa entrega ante las emociones más intensas, hay un aura melancólica, muy propia de la música alternativa de finales de los noventa, y cómo no, bandas como Radiohead o Smashing Pumpkins estaban en la cresta de la ola por ese entonces.



El disco supuso también un nuevo principio para la artista que en sus siguientes trabajos seguiría ahondando con cosas cada vez más experimentales hasta el punto de perderse del mainstream en el que pudo quedarse por muchos años si así hubiese decidido. Del mismo modo su reticencia a entrar al mundo de las celebridades de MTV le valió de alguna manera cierto desprecio por parte de la prensa que la catalogo en duros términos, ya cuando Fiona comenzó a componer su segundo álbum, su reputación era la de una perra, una anoréxica, una inestable mentalmente, una niña abandonada a la heroína. Apple entendió que al exponerse tan fuertemente era necesario mantener una cierta ambigüedad cuando se quería hablar con elocuencia, pero con When the paw… (llamado así por el ridículamente largo título real del disco, el cual corresponde a un poema de 90 palabras, una broma casi anti comercial, gracia que repetiría en 2012) parece no tener reparos en ser más frontal ya que a grandes rasgos la tesis total de este disco es que el amor es una imposibilidad para aquellxs que viven en constante conflicto interno. 

Más que sólo nostalgia



El disco tiene un aura tan noventera que es imposible no relacionarlo con todo el movimiento de rock alternativo de aquel periodo que finalmente se desgrano en tantos estilos evanescentes. El título del disco (el título completo) nació como una respuesta enfadosa que la artista bosquejo en relación a las críticas que algunas personas lanzaron contra ella, nunca contra su música o performance, básicamente contra ella por ser como se había mostrado. Entonces no habría concesión alguna, el inicio con “On the bound” da el pie a ese tono confrontativo que la artista mantendrá, arrastrando notas de jazz como toda una Carol King, el coro deja sentir una potente rabia que parece venir desde las entrañas mientras entona: He adquirido un buen gusto/Por un error bien cometido/ Quiero cometer un error/ ¿Por qué no puedo cometer un error? Los arreglos de cuerda que serían la tónica del sonido del álbum además de ese final casi psicodélico, le dan un toque casi macabro al tema.

“To your love” mantiene unas baterías bien marcadas que acompañan un piano desafiante, oscuro y a ratos violento mezclado con la voz cada vez más intensa de la Apple. “Limp” supone algo más reposado, pero rápidamente torna en algo más acido. A este punto hay que aplaudir la producción consistente del disco que consigue sonar tan bien a todo volumen, como con audífonos en donde podemos reconocer detalles ínfimos como ocurre en la melancólica “Love Ridden” donde se puede apreciar y sentir la sonante respiración de la cantante, una pista cándida y mucho más ligada a la camada de canciones de Tidal.




"Me volví loca de nuevo hoy", canta en "Paper Bag" el sencillo nominado al Grammy que transmite una curiosa vibra Beatles aunque mezclado con la estampa de Aime Mann, ya que pese a las trompetas gloriosas que se escuchan desde la mitad de la canción, las palabras contrarrestan cada vez más esa frivolidad de balada pop con un testimonio de honda decepción. La letra comienza con estrellas, ensueños y palomas de esperanza, antes de disipar esas ilusiones para revelar la triste realidad de que el hombre que Apple desea la ve a ella como "un desastre que no quiere limpiar" La canción es emblemática de un álbum que amplió la imagen frágil y voluble de Apple no solo con conciencia de sí misma, sino también al expandir su sonido más allá de las baladas de piano jazz de Tidal. Cuando el productor Jon Brion (cuyos arreglos barrocos habían creado recientemente un nexo más accesible a las voces eternas de Rufus Wainwright y Aimee Mann) intuyó que el estilo de Fiona era lo suficientemente distintivo como para absorber otros elementos sin perder cohesión, es que decidió embarcarse en el proyecto ya que pudo notar en Fiona no sólo una buena compositora sino también una excelente maestra a la hora de estructurar canciones. Eso se nota en los inusuales ritmos y cambios de tiempo de la genial y hasta exótica y tribal "Fast as You Can" todas ideas de la propia Fionna. Sin duda mi canción favorita del disco y que siento no se valorizo adecuadamente hasta muchos años después.



Fue Apple quien dictó la división del trabajo. Brion recordó que ella comenzó su colaboración tocando un When the Pawn… casi completamente realizado en piano, y luego le dijo: “Escribo bastante bien, soy una buena cantante y puedo tocar mis canciones lo suficientemente bien en el piano. Eres bueno en todo lo demás. Así que creo que así es como deberíamos proceder, y si alguna vez nos equivocamos, te lo haré saber ". Con eso en mente, primero grabó su voz y su piano, a veces simultáneamente, luego agregó otros instrumentos con la ayuda de una lista impresionante de músicos de sesión. A pesar de mezclar diversos sonidos y estilos, los arreglos de Brion se unieron dándole un toque mucho más consistente a todo, dando al álbum una textura oscuramente romántica que anuló los clichés de cualquier género. Algo que se puede notar en la tragicómica balada “The way things Are” llena de detalles que hacen que el tema no parezca un collage metido a la fuerza en las composiciones de piano.

“Get Gone” gira entre versos enervados donde el piano se encuentra con una trampa de cuerdas y coros desafiantes que intensifican las teclas, puntuando cada mordaz línea vocal mordaz con una campanita. Es quizás la canción que más respira un aire de bar. El final con “I Know” recuerda a la versión de “Perfect day” de Paty Smith y es un epilogo tranquilo que devuelve el estilo reposado y somnoliento de Tidal, quizás no es el mejor cierre para un disco tan sinuoso y lleno de detalles, pero sí consigue ser un verdadero relajo.




En 1999 When The Paw… no parecía tener punto de comparación con la música mainstream que estaba pegando a fines de la década, lejos del pop en que se etiqueto a esta artista en un comienzo, muchos críticos veían en ella gracias a este disco, una especie de hermana espiritual del rap-metal angustiado de Korn y Limp Bizkit…Ok, Fiona con un estilo inclasificable, demasiado feminista para una época en que el feminismo parecía no tener mucho ímpetu y por fuera del estilo de cantautores como Jeff Buckley, Apple estaba más ligada a gente como Erykah Badu, Magnetic Fields, Lauryn Hill y Cornershop, compositores inclasificables que mezclaban estilos nuevos y antiguos en algo atemporal. When the paw… fue el disco que le tapo la boca a todxs lxs detractores que desprestigiaron a Fiona sólo por su juventud y actitud, el disco con toda su sutileza y al mismo tiempo intensidad supo ganarse la aclamación a regañadientes de una crítica musical que no esperaba una arremetida tan efectiva. Un disco que se sigue escuchando tan bien ahora que como cuando se estrenó y que no termina de encajar en nada muy cerrado, este fue realmente el comienzo real de una carrera tan sublime como inclasificable.-

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