¡Hemos llegado a la salsa! Un mundo que para variar me es bastante ajeno, ya se habrán dado cuenta de mi ignorancia es suprema en muchas cosas. En mi vida he sido muy renuente a disfrutar de la música de talante más bailable, eso ha ido cambiando con los años y a medida que avanzo en esta comedia llamada vida cada vez me gusta mucho más la música que busca como primera intención sacudir el esqueleto, siendo la salsa (y la cumbia) de esos estilos de música y baile que no decepcionan jamás para subir la serotonina. Animada, colorida, enérgica y de raíces latinas vale la pena desempolvar los clásicos del género, en este caso nos encontramos ante un LP inmortal que no ha hecho más que envejecer con dignidad y continua siendo un apabullante manual de técnica, estilo e incluso carácter lirico contestatario.
