viernes, 1 de marzo de 2019

100 discos para mis treinta: #93 Tame Impala - Currents (2015)



Vamos muy lento con este listado, honestamente no sé si llegaré para Diciembre a completarlo, aunque eso me da tiempo para ir conociendo más buena música y cambiar algunas cosas en esta lista, que si bien, no está del todo hecha, sí está armada en un 80%, sin embargo, aparecen nuevos lanzamientos este 2019 (el esperado nuevo disco de Tool, por ejemplo) que vale la pena tener en cuenta, además voy descubriendo canales de youtube que me suministran de nuevos ritmos y artistas interesantes que explorar, recomiendo de todo corazón a este buen tipo. Pero en fin, esta vez nos paramos nuevamente en Australia, de la mano de los lisérgicos y tripis Tame Impala, con un disco que considero de una elegancia súbita para lo que venían haciendo en su carrera, sin duda, uno de los trabajos más interesantes de su joven carrera.

  
El indie-rock replanteándose su estela

Realmente no se si son personas individuales o clones, aunque no sabría distinguir al original
No soy un gran fanático de este grupo hipster, el cual apareció a inicios del 2010 junto a una oleada de bandas indie- rock que prácticamente en su sonido y propuesta eran todas lo mismo (The drums, Vampire Wekend, Grizzly Bear) Particularmente Tame Impala se podía interpretar como un símil menos electrónico y más explosivo de los MGMT, al menos en un comienzo. La fórmula de sus canciones ya ha sido develada (este chico te enseña el secreto del sonido de la guitarra de la banda) y aunque Kevin Parker, su líder y vocalista, tiene un dejo a John Lennon en su agudo timbre de voz, la verdad es que su música no era algo que me pareciese muy llamativo, incluso lo encontraba un rock medio cuico (cheto, fresa, pije, no sé cómo le dirán en su país) que abusaba del artificio psicodélico sin mucha sustancia. Básicamente eran un exceso de  colores, distorsiones y cantos agudos que hubiesen sido una bomba en los 60’, pero que a mí únicamente me parecía algo kitsch y profundamente comercial.


Me equivoque, aunque sostengo que los primeros trabajos de la banda no son muy rescatables, Kevin Parker resulto ser un gran productor musical, luego de trabajar con Lady Gaga y Kali Uchis, quedaba claro que el tipo sabía llevar el pop bajo una identidad propia, brindando una suerte de propuesta lúdica y lisérgica que terminaba cerrando mejor dentro de los recovecos de artistas comerciales que supiesen explotar la teatralidad que Parker no conseguía llevar del todo con su banda. Dicho y hecho, el hombre grabó, mezcló y produjo “Currents” en absoluta soledad, motivado por la idea de llevar su música a clubes de baile y ambientes más comunitarios, tal cual lo consiguen grandes artistas del pop, generando de esta manera una disrupción con el camino de guitarras tripi y baterías con eco que el grupo venía trazando. “Currents” está más ligado a la música dance y funk, el énfasis fue puesto en los sintetizadores de espíritu ochentero, los efectos ambientales y los bajos profundos. Es como escuchar a Jamiroquai con una cuota de Flaming Lips, pero en clave más minimalista.

Quizás esa sea la fórmula exitosa de este trabajo, esa idea de música casual, etérea, pero juguetona en la mayoría de sus canciones, en donde la idea que giraba en sus discos anteriores de lo barroco, sobrecargado y distorsionado, terminan en un absoluto segundo plano. En este caso tenemos melodías simples, pegajosas, pero por sobre todo, de frecuencia pop. No es que Tame Impala no sean una banda amigable al oído desde un comienzo de su historia, pero en “Currents” consiguen acoplarse tan bien al sonido del pop desde una identidad propia, que dieron en el clavo con un sonido que resulta tanto masivo como interesante, un sonido que cierta crítica musical bautizo como R&B neopsicodelico.

Kevin Parker es un gran entusiasta de la música dance-pop, figuras como Michael Jackson, Maddona o Mark Ronson están en su biblioteca musical. El dance como posibilidad dentro del rock ha tenido más de algún exponente, pasando por Prince o por aquella maravillosa banda inglesa de rock psicodélico (muy parecida al sonido de este disco de Tame Impala) Unknown mortal orchestra. Sin embargo, el esfuerzo de Parker esta puesto en generar una producción limpia, que no remita al lo-fi de trabajos anteriores, y que sobre todo sea identificable desde un primer momento a la esencia del grupo. En este trabajo, además, las letras tienen mayor peso, tanto desde la idea melódica que persigue cada canción, hasta el mensaje. Letras que hablan de afrontar el día a día, de rupturas sentimentales, e incluso de deconstrucción masculina, en fin, letras que siguen sonando bastante hipster, pero que en vez de hablar de constelaciones estelares, apocalipsis imaginarios y drogas, ahora se remiten mucho más al cotidiano y los sentimientos personales.

Ya no es Let it be, ahora es Let it happen


 
En la filosofía media hippie de estos chicos, sigue habiendo espacio para un optimismo que no tiene nada que ver con las intenciones o proyectos, sino más bien con el fluir de las situaciones. Desde la portada del disco que muestra la imagen de una partícula de aire deslizándose a través de los objetos, podemos entender la quintaescencia de este trabajo. Una pose bastante millenial, en donde ya nadie le interesa tener el control de nada. La actitud de Parker no es tanto a lo Hakunna Matata, sino más bien la de mantenerse firme frente a lo que sea que esté ocurriendo o que vaya ocurrir, pero no pensar en evitarlo. Algo así nos trae como mensaje la primera canción del disco, la más larga además “Let it happen” en donde Kevin canta con un agradable hilo de fina voz “I will not vanish and you will not scare me, try to get through it, try to bounce to it” La canción es quizás la más progresiva dentro del disco, pasa por distinto momentos, como si se tratase de la interpretación de una tormenta, en donde, si bien los sintetizadores adquieren inmediatamente preponderancia, hay unos minutos para que una guitarra en fuzz aplique también un par de riff acojonantes, nada realmente que nos haga machacar la cabeza, pero en su conjunto funciona como un tema potente e hipnótico. “Nangs” es una pieza de transición, orquestada por sintetizadores y un bajo seductor, es una canción corta que nos deja pidiendo más, sin duda, un resabio a sus primeros discos, pero que no aporta nada al presente trabajo en su totalidad.

“The moment” arranca con unas baterías electrónicas potentes e inmediatamente se desliza hasta nuestros oídos un bajo fulminante que lleva la base rítmica con total astucia, la canción es repetitiva y la voz de Kevin sufre alteraciones, todo pinta bien hasta un final en el que parece no se supo qué más hacer. Ciertas críticas aducen que algunas canciones les hizo falta más explosión, más locura, todo se vuelve predecible y repetitivo. En todo caso “Yes I´m changing” juega con elementos más atmosféricos, variables y estimulantes, rayos, es una de esas canciones que te relajan hasta el perineo. En su melodía edulcorada, tipo balada de los ochenta -con efectos de teclados suaves- nos hacen recordar, muy lejanamente, a Spandau Ballet, aunque nos toma por sorpresa, de pronto, ruidos de autos que indican el sabor urbano que la canción pretende evocar. 



“Eventually” sigue en esa misma línea, con ciertos momentos instrumentales más intensos que en los anteriores temas, pero cargando gran parte de la canción a una melodía simple que parece un arrullo en los matizados cantos agudos de Parker y que recuerda el tono de voz de Curt Smith, de la legendaria Tears for fears. El gran momento del disco aparece con “The less I know the better” la cual venía antecedida de otro corte de transición titulado “Gossip” donde las guitarras y sintetizadores proponían sonidos en onda continua. Sin embargo,  The less I know the better” es un tema canchero, el único en donde los sintetizadores pasan a segundo plano y son los instrumentos de cuerda quienes se llevan el peso en una melodía sugestiva, entretenida y sobre todo colorida. “Past life” es un experimento en el que una voz robótica parece hablarle a un antiguo amor, la voz recita sus líneas sobre una base de sintetizadores que remiten directamente al pop ochentero, es un tema que no termina de convencer, y que queda algo colgado en relación al resto de las canciones, pero en lo personal, creo que nunca esta de más incluir una o dos canciones extrañas dentro de un disco, sobre todo si mantienen la esencia de la temática principal. 



“Disciples” recuerda un poco al espíritu del “Lonerism”, breve, rápido en su ritmo y que a los pocos segundos se torna mucho más bailable que psicodélico. Un gran tema que viene a levantar la energía después del experimento más sucinto que fue “Past life”. Lo siguiente es otro gran momento dentro del disco “Cause I´m a man” donde la melodía minimalista triunfa al servicio de la voz de Parker, quien establece que como todo ser humano vive cometiendo errores y decisiones equivocadas. El tema te pone en estado completamente MOOD. “Reality in motion” tiene ese sabor a los Beattles psicodélicos que tanto explotaron en sus primeros trabajos, sólo que los sintetizadores mantienen la línea de fuego por sobre todo. 


“Love/Paranoia” es una balada con aires de R&B que mantiene el pulso del disco, una canción algo prescindible, ya que resulta rápidamente olvidable ante el conjunto. El último golpe de ritmo lo da la magnífica “New person, same old mistake”  una balada con momentos electrónicos y riff de guitarra que arremeten con fuerza dentro del sonido lisérgico que transmite a ratos.

“Currents” fue recibido con gran emoción por la crítica y los fans de la banda, quienes aceptaron sin muchos rodeas la nueva propuesta del grupo. En todo caso, como he descrito en varios puntos del disco, la banda evoca a elementos de su pasado, pero siempre bajo el filtro de los sintetizadores y el ritmo popero. No es un disco perfecto, le sobran momentos, y en algunos casos, hay temas que parecen perderse, pero en su totalidad, es mucho más que la suma de sus partes. Es un trabajo elegante, discreto y sobre todo relajante, consiguió llevar el estilo del grupo a nuevos horizontes. Tame Impala actualmente ha dado luces de querer explorar más el camino del techno, veremos si vuelven a asestar en el futuro un golpe tan certero como lo fue este entretenido “Currents”.-  


No hay comentarios:

Publicar un comentario