“¡Qué pasoo!"; “¡Están matando un hueon!”; “Caeza e´pichi”; “Marcelita, quien fuera colales…”, “Vamos al lolapalloza a ver bandas” son algunas de las frases que ha dejado para la
posteridad este periodista devenido en humorista. Siempre bufón, siempre
artista, Avello es uno de esos personajes televisivos que se agradecen,
rupturista y completamente absurdo, su aura irreverente ha ido cambiando con el
pasar de los años. Ahora parece estar en la cima de su éxito y yo como seguidor
de su genio, me doy la ingrata tarea de marcar sus diferentes etapas como
personaje humorístico. Más que una evolución, un desarrollo de su gracia que
podrá servir a sus fanaticxs como una guía para entender a esta especie de Andy
Kaufman chileno. Provocativo, grosero, subversivo, bizarro y cultivador en más
de alguna ocasión del antihumor, Avello tiene una carrera que lo destaca
bastante por el sobre común de sus colegas. Su gran gracia es que a diferencia
de muchxs, él se convirtió así mismo en un personaje cuando eso parecía
inaudito, se auto parodió y reinventó las veces que pudo para estar acorde a
sus principios, nunca siguió la corriente de lo mainstream y sólo por eso
merece respeto, pero por supuesto no es un personaje infalible y aquí
revisaremos su trayectoria dividida en varias etapas.
