martes, 3 de diciembre de 2019

100 Discos para mis treinta: #85 Easy Easy - Todo Lo Que Te Digo Está Mal (2016) y #84 Morrisey -Vauxhall And I (1994)

Ritmos guatemaltecos crean un verdadero coctel de sonidos refinados, en donde entra de
buena gana el Soul, el Hip-Hop y el rock. Y por otro lado tenemos al cascarrabias favorito
de la escena pop/rock Británica, dándolo todo en una de los discos que él mismo declaró
como uno de los más completos que ha creado. Dos cosas distintas, dos lugares distintos,
pero aun así comparten un sentimiento único, ambas cosas son tan HIPSTERS


Un flow latino único



Si Easy Easy no se convirtió en la sensación hipster de algún año de esta década que ya casi acaba, es simplemente porque nacieron en Guatemala y no en Illinoise, o algo así. Son una banda que propone un crisol exquisito, saben mezclar estilos de una manera solemne y recuerdan a grandes del pulso delicado como Marvin Gaye o incluso otros más contemporáneos como el gran Frank Ocean.

Los conocí gracias a un amigo Salvadoreño que me hizo escuchar el disco e inmediatamente me sentí cautivado por la inteligente amalgama de recursos que usan para mezclar su música. Por un lado puedes poner algo del post rock emo de American Football, una cucharada del  R&B de The Internet y una pizca del estilo rupturista que tienen algunos raperos alternativos como Tyler The Creator. La arremetida de este disco hizo que me interesase mucho más  la movida indie de la música centroamericana, que hace un par de años atrás sólo relacionaba a los ritmos tropicales o bailables, y no, aparte de esos ritmos que le dan vida y sabor al latino, también hay otros exponentes que hacen una música, si se quiere, más gringa, pero que esta sazonada con un aura bien tropical. Escribí una entrada en 2017  refiriéndome a algunos muy buenos grupos de esa zona que llevaron la posta de la música indie, aunque actualmente muchos ya no siguen en la ruta,  si te interesa puedes leer el artículo aquí.


En realidad, lo primero que conocí de esta banda fue a su versátil vocalista Jeese Báez quien participó en una canción del grupo ska The Killer Tomato! llamada Casa Paraíso, aportando un sabroso y bien marihuano rap a una canción bastante happy-ska. Pero luego vino Coctel, la banda previa a Easy Easy, en donde la dinámica iba más por un rap/rock que tenía ciertos tintes estilísticos a bandas como Alt-J o incluso Vampire Weekend. Si bien como Coctel, la banda ya sonaba muy interesante, parecía que buscaban una identidad más cosmopolita que alcanzaron en su debut como Easy Easy. Ahora las cosas han cambiado, la banda sigue en pie, pero manteniendo algunas bajas, la más letal, la salida de su carismático y multi tímbrico Jeese Baéz quien se inclinó por una carrera solista explotando los ritmos del trap-pop y la electrónica, muy cercano a lo que realiza el cantante The Weekend. Pero también en 2018 la banda tuvo que expulsar a su guitarrista Javier Varela luego de que este golpeará a su ex pareja, la banda por supuesto condenó el hecho y no lo pensó dos veces para desvincularse de Varela, quedándose sin un guitarrista fijo. 



Pero vayámonos al disco en cuestión ¿Por qué me gusta tanto? Supongo que al escucharlo siento una explosión de emociones que son bien conducidas, es básicamente, entregarse a un viaje con curvas, pero inminentemente tranquilo, que resuena a ecos nostálgicos en cuanto a riffs y estribillos (a ratos sentiremos cierto dejo a un Nu-metal en su faceta más pop, cercano a Linkin Park o Crazy Town, por ejemplo)

El debut de los Guatemaltecos arranca con un excelente tema “False Teeth” tiene una onda muy cercana a Frank Ocean cuando se desnuda de toda sobre producción. Un maravilloso falsete que acompaña a una guitarra acústica va generando un ambiente lleno de resonancias y pistas electrónicas que van otorgando a la escucha una experiencia única. Cuando a estos chicos les consultaron por qué habían decidido cantar en inglés la mayoría de sus letras, las respuestas más contundentes fueron: Porque es el idioma con el que crecimos escuchando música y para llegar más lejos en nuestra carrera. Es evidente que la música urbana estadounidense fue vital influencia en la forma de componer de estos chicos, pero aun así, “False Teeth” conserva de algún modo un aire latino.






“Mint Condition” arranca con un riff de rock alternativo cercano a lo que alguna vez pudo tocar Placebo, pero rápidamente el fraseo de Baez le da un giro a un tema que podría caer en lugares comunes del rock indie. El brusco cambió a la sección más rapeada es uno de los momentos que a grandes rasgos otorga pinceladas de nuestro Nu-metal de la infancia. “Shoez, Booze” mantiene el semblante del rock indie, jugando a ratos con una guitarra post rock a lo Mogwai, pero rápidamente el rapeo de Baez convierte la canción en algo mucho más intenso, lleno de colores y sonidos sutiles que irrumpen cada tanto. “She don´t feel me” continua en esa senda, quizás mucho más emo tanto por la letra como por la forma oscura y lamentada con que el vocalista solloza sus letras.

“Good to me” trae nuevamente un aire más latino, por medio del rasgueo de una guitarra con rever que nos hace imaginar que estamos en alguno de esos parajes paradisíacos que Centroamérica ofrece, una canción que es pura paz, pero que va creciendo hasta tornarse en una tormenta que arrastra con todo.  “Mismos ojos” la primera canción que combina letras en español e inglés, devuelve los ritmos más hipster, las baterías programadas y la guitarra de acordes post rock. La interpretación vocal femenina que acompaña a Baez tanto en las segundas voces como en los coros, es simplemente un dulce que le propina al tema un plus estupendo. “Regular show” propone uno de los momentos más álgidos del disco, la canción de principio a fin se alza como las más punk, al menos en cuanto a forma. Es, sin duda, mi favorita dentro del disco ya que es la que más propuesta de banda de rock ofrece y además es muy energética. “Ponce de León” sigue un camino parecido a “Mismos ojos”, incluso en cuanto a coros. “Collar eterno” parece la versión en español de “False Teeth”, aun cuando hayan momentos de canto en inglés, un tema delicado, pero que parece ya bastante manoseado. Todo termina con “Mata Hari” que abre con un mantra de tono místico y le sigue un acompañamiento melódico que ahonda en esa onda circular que proponen los mantras, la canción gira a un post rock mucho más orgánico y consigue ser un gran cierre para un disco que consiguió y remató su estilo en pocos minutos. No es extraño pensar, que luego de la salida de Jesse, la banda optase por un estilo mucho más electrónico, integrando una cantante de voz exquisita y caprina así como una menor preponderancia de guitarras, pero no de sintetizadores. Aparentemente este post-rock-rap-soul que experimentaron en “Todo lo que te digo esta mal” fue un pináculo y aunque los dotaba de bastante potencial, el cambio de estilo fue inminente y actualmente Easy Easy, aunque muy buena banda, no logra destacar de las siempre estancadas aguas de lo indie.

Una obra maestra para terminar de sepultar a The Smiths

 
La crítica -siempre vehemente a la hora de señalar a Moz - ha considerado en reiteradas ocasiones que “Vauxhall And I” es uno de sus mejores trabajos del británico, de aquí en adelante todos los demás discos que ha publicado han vivido un poco a la sombra de esta joyita de los noventa. Para mí, este fue, sin duda, el trabajo que terminó de separar a Morrisey de cualquier dependencia a Los Smiths, nos pese a quien nos pese.

Debo admitir que no soy un gran fanático del vegano, y como a la mitad del mundo, me resulta fácil odiarlo sobre todo cuanto más este personaje ha escarbado en su particular visión egocéntrica del mundo. Morrisey si es que acaso es un maniaco depresivo, un snob, o simplemente un tipo que no deja de vivir en las nubes, un delirante que lleva las cosas demasiado lejos, sea como sea, es indudable que The Smiths no hubiese sido lo mismo sin su voz ni personalidad, de ahí en adelante el tipo es tan inmortal como cuestionable, pero enfoquémonos lo más posible en lo musical. Sus primeros discos seguían sonando demasiado propios a The Smiths, no era difícil imaginar a Johnny Mar tocando la guitarra en Suedehead, pero cuando llegó Vauxhall And I, otro gallo cantó, y me atrevería a decir que es aquí donde recién empezamos a conocer al Morrisey solista. Es por eso que este disco (y coincido con la mayoría de la crítica) es tan bueno, no deja de escucharse joven, fresco, llamativo y conlleva una inyección de energía, melancolía y orgullo por igual.




“Vauxhall And I” se grabó durante tres meses del verano de 1993, un año fatídico para Morrissey, pues aparte de la pérdida del productor Mick Ronson, el que fuera guitarrista de David Bowie, del que el cantante manifestó que había salvado su carrera, habían muerto su manager, Nigel Thomas, y el director Tim Broad. Este resentimiento fue convertido en energía creativa que se manifestó en once composiciones notables. El disco arranca con la epicidad técnica de “Now my heart is full” una balada que va tornándose cada vez más solemne, de la letra, no mucho que decir más allá de las referencia (a estas alturas un poco pedantes) de lxs idolxs literarios de MOZ. “Spring-heeled Jim” un tema con una de las guitarras más envolventes dentro de su discografía, a pesar de ser un poco oscuro y lleno de intervenciones sonoras de un dialogo que parece no tener sentido.

El rock más alternativo, propio de los noventa, bien guitarrero y que supera un poco la obsesión por el sonido Rockabilly que Morrisey explotó sin mucho éxito en “Your Arsenal” se consigue en “Billy Budd” una especie de ante sala lúdica a una trilogía demoledora que sigue a continuación. Y es que el núcleo fuerte de este disco lo encontramos en los siguientes tres temas “Hold on to your friends” es una sincera carta de amor a la soledad, el tema que coquetea en un primer momento con el sonido guitarrero clásico de The Smith, pronto toma ribetes más majestuosos, o mejor dicho, pomposos que provocan una atmósfera preciosa. Pero la inyección de pop (y por qué no decirlo, de auto parodia) se la lleva la exquisita “The more you ignore me, the closer I get” una de mis canciones favoritas de la carrera de Morrisey, creo haberla escuchado unas mil veces en lo que llevo de vida y es que siempre me transmite una vibra única y llena de buen rollo, pese a que la canción, lo sé bien, su letra es más bien demoledora, un amor no correspondido (aunque muchxs aseguran que era una canción dedicada a los críticos que habían destrozado su último esfuerzo discográfico) aun así, el tema tiene una luminosidad pop a la que es imposible resistirse, y lo mejor, tiene tibias remembranzas al sonido Smithiano, pero no se parece en nada a un tema de los de ellos. Finalmente la canción “Why don´t you find out for yourselft” con una vibra cercana a lo que Bowie realizaría en sus discos post 2000, termina siendo una calmada balada, llena de luz, con unos coros evanescentes que le dan un toque solemne, algo que va rodeando de manera auratica todo el disco en su producción.




Luego de esa triada que le da una verdadera forma al trabajo, el cancionero sigue con otra balada, de tenor un poco más nostálgico llamada “I´m hated for loving” de aquí en adelante el disco va discurrir por pasajes más relajantes sonoramente hablando, llevando el trabajo a terrenos más propios de una tertulia en pleno atardecer, siempre rojizo. “Lifeguard Sleeping, Girl Drowning” tiene un tono mucho más trágico, incluso en la voz de Morrisey se trasluce una carisma mucho más sombrío, susurrante, un narrador dramático.  “Used to be a sweet boy” tiene unos leves toques de country que deja ver la madurez compositiva del autor.

Los últimos temas “The lazy sunbathers” muestran a un Morrisey suave, relajado, cantando de forma amena, todo hacía presagiar que el disco cerraría de forma amable, no obstante aparece “Speedway” uno de los temas más densos que el Británico haya escrito. Luego de la primera estrofa de la canción interviene el sonido metálico y oxidado de una sierra eléctrica, para seguir con un rock bastante pasivo-agresivo. Para muchxs esta es una de las canciones más fulminantemente sinceras que Morrisey haya escrito y las alabanzas para esta composición nunca se drenan: El muro de sonido creado por las guitarras y la mezcla de melancolía y heroicidad de la canción, conforman una de las verdaderas perlas de la carrera de este cantante. Ese final con Morrissey diciendo “y todas aquellas mentiras, mentiras escritas, mentiras retorcidas…Es el Morrisey que conocemos y que se perfiló como todo un antihéroe del rock de aquí en adelante.





Vauxhall es sin duda el disco más equilibrado que el compositor ha dado, y a pesar de que en su momento el disco  no genero un gran impacto (aunque no pasó desapercibido), su huella ha permanecido firme en el corazón de la música popular, este disco no sólo perfila al artista, si no también, a la corriente musical que se desprendió de él. Este disco es simplemente Morrisey haciendo escuela y de aquí en más que vengan todxs lxs cantautores que quieran seguir la senda del poeta maldito.-

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