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viernes, 30 de septiembre de 2016

7 Películas de animación que son “La puta hostia”




La industria de la animación ha pasado por grandes revoluciones desde su nacimiento, no olvidemos que se gestó como una experimentación, pero bueno hoy en día gracias a Pixar, Gibli, Dreamworks y todos esos estudios que han realizado películas de una belleza innegable y cuyo mensaje logra ser más transparente y emotivo que películas con actores de carne y hueso es que nos hemos olvidado muchas veces que la animación es un mundo ajeno a las convenciones. Cierto que tenemos un catálogo de películas animadas que de alguna forma han restringido nuestra manera de aceptar estética y conceptualmente cualquier opción, obviamente Disney y Pixar han monopolizado un estilo comercial que nos ha hecho imposible a la gran masa de espectadores pensar siquiera en otro camino posible, pero incluso dentro de esa misma convención y hegemonía se pueden encontrar verdaderas obras de arte como “Wall-e” o “Como entrenar a tu Dragón” que a pesar de entrar en una categoría infantil valen muchísimo más que cualquier pochoclero actual, en fin…A lo que voy con todo esto es que para el reducido mundo que mueve los engranajes de la animación hay muchas otras ventanas abiertas que sólo las grandes puertas de Alcalá que todos conocemos. En lo personal hice un curso de animación el año pasado (aprovecho de dejar en evidencia mis “lindos, lindos” trabajos) y pude descubrir muchas técnicas, salir de los márgenes establecidos por el mainstream animado, entender que la expresividad y conceptualización de la animación requiere mucho del talento artístico y de la visión que sus realizadores tengan…Pero por sobre todo que se debe tener mucha, mucha, mucha paciencia para dedicarse a eso, sin ir más lejos la cinta chilena ganadora del oscar “Historia de un oso” tuvo una producción de alrededor de cinco años en su realización, tiempos que exceden al de muchas películas independientes no animadas.

Y bueno en ese recorrido dantesco que uno se da por ver cosas diferentes y extravagantes, buscando maravillarse con esa otra animación más expresiva, experimental y estilista, pero que tampoco abandona su vocación de entretenimiento, he decidido establecer esta lista con 7 película que todo buen español de Andalucía diría “Son una pasada” ya que proponen otro estilo al conocido por todos tanto en su concepto como narrativa, muchas de ellas tienen quizás un valor agregado si se les ve en estados volátiles, pero en general todas estas películas por si mismas son una gran pasada y las recomiendo de corazón.-

jueves, 30 de abril de 2015

El cine que no vimos: "Escape from tomorrow"



Película: "Escape from Tomorrow"
Año: 2013
Director: Randy Moore
País: Estados Unidos



El cine independiente por su carácter oblicuo al modo de producción del cine industrial bordea las problemáticas de una forma particular que  sólo se definen en la medida de un discurso personal  por parte del director (autor) o equipo de realizadores, en contraposición al discurso general que de antemano ya viene aceptado por gran parte de las películas de factura industrial al momento de su realización. Sin embargo, esto no quiere decir que las formas del discurso que presentan las películas independientes sea mejor o peor que las formas del cine mainstream o que este último carezca de personalidad en sus múltiples elementos (sonido, imagen, actuación) muchas veces gran parte del cine independiente se cubre bajo un manto de vergüenza por no poder llegar a ser comprensible en su mensaje o por la pobreza de alguno (o todos) los elementos que lo componen cayendo simplemente como una cosa bizarra recordada como un chiste o intento falaz de generar una obra, otros autores más inteligentes saben revertir esa situación y desde sus propias falencias encaran su producción como un atributo estético y expresivo de la misma generando productos que no pueden ser delimitados por la mirada común que rige al cine industrial (Russ Meyer, John Watter, Jim Jarmush y hasta Cronenberg)  La gran mayoría de autores que se ciñe al cine independiente lo hacen también porque en él encuentran un espacio adecuado para denunciar de manera directa algún habito social o político que polucione nuestra vida o simplemente cuestionarse la realidad, ambas cosas que no se permiten de manera tan ostentosa en el cine industrial.

            El niño vomitando después d eun juego, un efecto común que produce Disney


En estados Unidos el cine independiente no carece de fuerza y puede abarcar básicamente desde lo más burdo y extraño hasta lo más politizado y filosófico. “Escape from tomorrow” se desplaza sin medios tintes entre un lugar y otro de forma impetuosa, rebelde y pujante, como una montaña rusa que ha perdido el control después de la mitad del viaje, este filme nos sumerge una vez más en la relación del hombre con su cultura, pero no estamos hablando de una cultura inocente o que esté aplicada a un contexto particular sino que de una imperante y avasalladora, la cultura popular norteamericana que ha guiado de forma colonialista nuestra visión de entretenimiento masivo se basa en una lógica de mercado capitalista, una filosofía pragmática (aprovecha el momento) y una noción de libertad alienada. 

 No hay que ponerse a pensar mucho cuántas películas de alguna compañía gigante como la FOX o Universal llegan a colmar nuestras carteleras, como muchas esas películas nos hablan de una visión de Estados Unidos muy específica que choca con nuestra propia realidad latinoamericana y que sin embargo, aun estando ajeno a nuestro código cultural, hoy en día podemos entender, adoptar y llevar dentro de nosotros. “Escape from Tomorrow” se suma al grupo de películas que tratan de desestabilizar desde la propia Norteamérica aquellas certezas que no son ni planteadas por un ciudadano “americano” en su día a día, lo que pasa es que el cine gringo ha constituido con fuerza un paradigma casi de hierro sobre la vida Estadounidense (el país de las oportunidades, el país de la libertad de expresión, el país babilónico, el país de la expresión…) Tal vez ante un escenario actual de lenta desestabilidad social, de chispazos de violencia que ha estado contenida(el racismo que ha vuelto a la palestra) o de tambaleo económico que ha obligado a Obama a adoptar medidas drásticas e históricas (¿por qué creen que se renovaron las relaciones diplomáticas con Cuba?) Tal vez ante una situación que empieza a desencajar la realidad virtual que el norteamericano común entendía y adoptaba como si nada, tal vez por eso esta película haya gritado desde una trinchera modesta una crítica a la cultura que no puede dejar indiferente a nadie.
 

Cuando pequeño el  sueño de muchos era viajar a Disneyworld y experimentar por algún rato la fantasía y el paroxismo propio que una fábrica de sueños te podía entregar, antes, la sola imagen de aquel parque temático en la mente de cualquier niño noventero era sinónimo del anhelo máximo y por tanto imposible de realizar. Me alegra no haber pisado nunca ese horrible lugar del cual las condiciones laborales son nefastas para sus empleados y la neurosis se apodera a cada rato de quienes lo exploran. La caricatura de constituirse como una burbuja en donde el espectáculo te aleja de cualquier porción de la realidad, en donde desde el tipo que limpia la mugre que los niños tiran al suelo hasta el vendedor de churros  deben estar casi inconscientemente felices como si fuesen autómatas. Todos esos elementos que si se piensa desde otro lugar hacen a este parque más una pesadilla que una oda elemental al jolgorio constituyen la silicona con la que Disneyworld se presenta al mundo, “Escape from tomorrow” evidencia todo esto de una forma lúdica, la película comienza con una típica familia gringa de clase media-alta  disfrutando su último día de vacación en aquel parque cuando de pronto a primera hora de la mañana el padre recibe la noticia de que ha sido despedido de su trabajo, la realidad lo ataja sin clemencia y su seguridad de vivir de manera acomodada se ve fragmentada, desde ese instante el sueño y la fantasía que Disneyworld ofrece a sus visitantes se ve agotada. El padre intenta ignorar por el resto del día este baldazo de agua fría que recibe como noticia para no arruinarle  a su familia las cosas, pero tan sólo al subirse a un primer juego empieza a experimentar extraños síntomas que lo perturban. El filme a ratos parece de aquellos en que la situación nuclear es cotidiana y significativa, pero que a simple vista no quiere decir mucho por la simpleza de la historia (aunque muestre bastante) De todos modos si la película hubiese seguido en esa línea realista y existencial iba bien encaminada: El padre a medida que pasa el día empieza a fijarse sexualmente en unas francesas que se le aparecen contantemente seduciéndolo de manera infantil y torpe esto generará una predecible discusión con su mujer que en todo momento se muestra distante de él. Esto se suma a una difícil comunicación con su hijo (o hijastro, la verdad no me quedo muy claro ese punto) largas filas, la desilusión ante atracciones que se cancelan a último momento, problemas menores con otros turistas, en fin, lo que sería un día verdadero dentro de Disney desligado de cualquier orientación publicitaria. Más adelante el padre también conoce a una ex trabajadora de Disney que se disfrazaba de princesa y le deja entre ver oscuras prácticas que la compañía permitía por debajo de la mesa, en fin, se desarticula la fantasía para llevarla a una gris realidad que es dentro de todo lo que existe realmente en Disney, sin embargo, en determinado momento la película gira a otro sitio y lo hace de forma impetuosa, la ciencia ficción por momentos se apodera del argumento y la crítica a la cultura dominante se hace más alegórica. No les arruinaré la película contándoles a qué se refiere tal giro, pero puede resultar extraño un cambio de código tan salvaje, sin embargo, todo cobra sentido en aquel último plano con las francesas volando como hadas (tipo Tinkerbel) dejando en claro que lo que se vio es otra fantasía más de Disney y que nada puede escapar a aquello, que la fantasía siempre cubrirá la oscura realidad, que a pesar de lo terrible que pueda pasar (ahí están los trabajadores de Disney que aparecen al final de la película ordenando el “desastre” que el padre dejo) ahí estará la maquinaria de sueños de Disney buscando eliminar las evidencias de la realidad y dejar todo tal cual estaba antes, la fantasía impoluta.


Randy Moore, el director, logra homenajear en algún punto aquellas producciones de Cine B resignificando un modo de producción basado en la pobreza y es que para grabar esta película el director tuvo que pasar tres exhaustivas semanas dentro del odioso parque estudiando la posición del sol en distintos lugares a distintas horas, escondiendo cámaras, realizando distracciones a guardias para poder grabar ciertas escenas, grabando frente a las autoridades como si estuviese simplemente registrando sus vacaciones con su familia, en fin, todo un operativo de guerrilla del cual osadía y descaro no le falto con el fin de transmitir su crítica desde el interior de la misma Disneylandia. Ese esfuerzo de rodaje ha dado más que hablar que el contenido mismo de la cinta y es algo lamentable, pues sin dejar de lado el gran mérito que esto puede provocar, la crítica de cine debe enfocar su atención en el discurso y sus efectos, no en su forma de elaboración, por su parte Disney no presentó ninguna demanda contra el director, ignorar fue la táctica perfecta, sabían que se trataba de un filme independiente de poco tiraje así que no le quisieron dar mayor importancia para no repercutir demasiado atención del público común en ella. Por lo tanto es importante dar  a conocer entonces esta película que obviamente no pasó desapercibida, pero que de todos modos podrá ser en un tiempo más desechada como una excentricidad de un tipo que tiene problemas con Disney más que como una crítica a la cultura de entretenimiento norteamericano, vacío, seco y que no deja conclusiones ni reflexiones en absoluto, en vez de eso llevar ese discurso de la entretención a un horror infinito.-



sábado, 5 de enero de 2013

El fin absoluto del mundo

HOLA: Este es mi primer post y no trata de música, si no de cine o más bien de una leyenda urbana que poco, poquito tienen que ver con el cine. Esta nota la escribí originalmente el 2010 para la pagina http://cinethebastards.wordpress.com la cual murió y a nadie le importó ni siquiera a su creador que no tuvo la gentileza de informarme. Bueno aquí esta la nota, le mejore un poco la ortografía nada más. Saludos. 

Bueno, esto es básicamente una leyenda urbana (o mejor dicho virtual) de aquellas que deambularon por los mails de hace años. Para cuadrarnos un poco con el estilo de terror que imperará este mes, les traigo esta curiosidad; “El fin absoluto del mundo” es una supuesta película creada por Hans Backovic en 1971 la cual fue proyectada ante público solamente una vez, en su premiere en el Festival de Sitges de ese mismo año.

Eso dice la leyenda, la cosa se vuelve turbia cuando se agrega que la proyección del film produjo un efecto violento en los espectadores, a tal nivel que hubo una fuerte gresca y todo culminó con un perturbador incendio. ¿Suena bien, no? En fin, lo que se armó aquella vez fue todo un horror tanto que el propio director terminó volándose los sesos. En fin, del director Hans Backovic no sé sabe nada excepto rumores que dicen que era un terrorista audiovisual, que no temía llegar hasta los límite de la sensibilidad de los espectadores y que incluso tenía prácticas satánicas. Después de “La Finn Absolue du monde” su carrera se vio tan trastocada que vivió obsesionado por años con la creación de esa abominable película. La leyenda incluso menciona a su mujer, Katja Backovic, que según dicen, apenas dio unas declaraciones arguyendo que los productores de esa película eran "productores del dolor y la destrucción".

 Pero ¿qué tenía la película? Nadie puede responder a ciencia cierta esa incógnita ya que se supone que la única copia se quemó en su estreno, pero como la leyenda ha crecido tanto, varios “sobrevivientes” de esa masacre han hablado (claro que anónimamente) y han dicho que el film trataba sobre una especia de snuff diabólico que mostraba la tortura de un verdadero ángel a manos de unos niños, gracias a la influencia del mismísimo Belcebú. Escalofriante. También se ha dicho que circulan copias de la película, pero a nivel muy Underground e incluso es vista en sectas satánicas. En fin con todo el rumor que causo esta cinta, en 2005, el maestro John Carpenter produjo y dirigió un capitulo para la serie televisa “Maestros del horror” al que llamó “Cigarrette Burns” y en el que se homenajea a esta oscura película en donde un coleccionista de películas raras le encarga a un muchacho hacerse con la extraña cinta. El vídeo que hay a continuación muestra el efecto que produce en el fetichista la visión de aquel horror. Ah y por supuesto es considerado un SPOILER para quien no halla visto y quiera ver la serie.

 *Por cierto, cuando escribí la nota no tenía idea, pero ahora 2013, me doy cuenta que el personaje principal de Cigarrette Burns no es otro que Daryl de The Walking Dead.