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miércoles, 28 de febrero de 2018

La importancia de tener un Oscar



Los Oscar son la ceremonia que viene a cerrar esta temporada de premios yankees. Envolviendo de glamour aterciopelado a los pelagatos que le dan vida y función a la industria Hollywoodense. Es decir, a la industria hegemónica del entretenimiento. Y bueno, más allá del sentido del espectáculo (terriblemente aburrido) que tienen estas ceremonias, siempre políticamente correctas y por sobre todo descafeinadas en formalismos propios del siglo XVIII, hay algo en los Oscar que llama la atención y posiblemente sea la posibilidad (cada vez menor) de fisurar las estructuras discursivas. A veces, esto se ha conseguido de manera voluntaria, como cuando Marlon Brando se rehusó a recibir la estatuilla y en su lugar mandó a una activista indio-norteamericana que denunció el maltrato que se le da a los indígenas en los diversos medios de Hollywood, o cuando Patricia Arquete hizo público en su discurso como mejor actriz de reparto, las diferencias de género dentro de la industria, mucho antes de que se instalase la actual avalancha de discursos feministas blancos institucionales. Otras veces, la ruptura se da de forma involuntaria, como aquel chascarrillo del año pasado cuando seequivocaron al anunciar al ganador de mejor película. Momento histórico y que develó la fragilidad de la ceremonia en sí, lo vulnerable que es la Academia a la hora de dejarse guiar por los parámetros de calidad que dicen representar. Pero más allá de esto, ¿qué implica ganarse un Oscar? y en este caso en particular, ¿por qué nos debería importar que la película chilena Una mujer fantástica lo gané?