Cuando una banda mantiene una vibra tan apacible en sus canciones, pero al mismo tiempo un componente en ellas las hace sentir tan enigmática, sabes que estas ante algo interesante. Cualquier melómanx que yo haya conocido tiene en alta estima aquellos discos que ocupan balanceadamente lo sutil y lo lúdico. Ejemplos hay muchos y en este caso me he decidido decantar por la calidez de una legendaria banda japonesa que ha atravesado diversos géneros que siempre se envuelven en dosis de dulces y contagiosas melodías que nos dejan en completo trance, un buen viaje. Otro disco que me ha dejado sin palabras y una banda inmortal como pocas.

