domingo, 30 de octubre de 2016

Reseña del disco "El hombre puede" de Ases Falsos. El sonido definitivo




Volvieron los Ases Falsos, el grupo de rock (¿?) chileno tan amado y odiado por otros y bueno como en determinado momento me di la paja de reflexionar acerca de sus funesta reacción frente a un tema que ya está en el olvido, y porque también me considero un simpatizante de su música me parece buena idea realizar esta reseña cortita y bonita para darle la estocada definitiva a Octubre y empezar el penúltimo mes de este mierdoso año.

 

“El hombre puede” (del sello Quemasucabeza, 2016) se titula la nueva placa que el mismo grupo liberó en internet el viernes 28 de Octubre pasado para que cualquiera pueda descargarlo, gesto que ya habían hecho en otras ocasiones y que se agradece enormemente, pero vamos a la crítica porque de seguro a la banda le debe importar mucho mis opiniones y están impacientes por saberlas. Lo primero que llama la atención es que la mayoría de las canciones son autoría completa de Briceño  quien entre tanto proyecto paralelo que arrastra a veces le cuesta determinar la disolución entre un sonido y otro, por lo mismo el encargado de orquestar y definir completamente las diez canciones que componen el disco fue el guitarrista de la banda Martín del Real quien logró un trabajo pulcro, preciso y definido por dos partes, la primera dominada por un sonido rockero y jovial tal como decía Briceño a principio de año cuando intentaba explicar de qué iba esto “Va a ser más rapidito y ruidoso” y la segunda orientada a un sonido más cercano a la balada anglo. 


Briceño defiende la idea de que es inútil separar al artista de su obra, en efecto, sus letras agudizan sus pensamientos y es interesante el esfuerzo por imponer ideas, obsesiones y anhelos  íntimos de un modo tan original en sus trabajos, como por ejemplo lo hizo con “Ivanka” canción de su anterior disco que resultó ser una carta de amor a su viejo automóvil, las letras se salen totalmente del lugar común del que una canción pop suele echar mano, es el sello que Briceño ha venido arrastrando en la mayoría de sus proyectos, deconstruir la realidad que pasa ante sus ojos con cierto orgullo, pero también dejadez, eso lo acerca mucho a la pluma de un cronista, de un errante que se fascina tanto con lo banal y lo místico de las cosas: odas a la cerveza y a la droga, alegorías al esfuerzo que conlleva un matrimonio, declaración de principios ciudadanos, alusiones directas a elementos del judaísmo, gnosticismo (la misma portada del disco lo delata)  e incluso nazismo hacen que el corolario sea variado, interesante y cuanto menos curioso. Sin duda Briceño no se vale de elementos sutiles para armar sus letras, es rebuscado y al mismo tiempo siempre parece enganchar con el contrapunto que ofrecen las melodías tan pop y grovy que construye para sus letras. Pero bueno por más discutible que sean sus puntos de vista, Briceño logra mover el imaginario de quien escucha con atención sus palabras las cuales también son opiniones (opiniones mucho mejor armadas que sus detestables cuñas que da en las entrevistas) Dejen al hombre ser sólo un músico diría yo. Pero Ases Falsos es un grupo y este disco logra transparentar un sonido único, tanto que hay elementos reconocibles y determinantes en los que uno ya puede llegar a decir “Eso suena muy Ases falsos” como si ya constituyese una marca autoral de la cual Briceño es sólo un componente más.

 

Si en “Conducción” el camino de la banda vario entre la experimentación y ornamentación dando un resultado irregular, este disco busca encantar y excitar a cada momento, acercándose a su gran debut del 2012 “Juventudes americanas”, pero con el estilo que sólo la experiencia les da. “Chakras” arranca con fuerza en un punk rock que bebe directamente de Los pixies más descalabrados, la forma de su coro en cierto modo recuerda también al corte “No quiero que estés conmigo” que también se acercaba a los momentos más arremetidos de la banda de Bostón. “Gehena” canción que habla sobre el purgatorio judío tiene un aire demasiado alegre en su melodía, tanto que incluso recuerda vagamente al estilo de grupos J-Rock que realizan openings de anime lo cual es en parte gracias a los arreglos en teclado de Francisco Rojas y al gracioso cencerro que se incluye casi al final del tema. “Sal de ahí” es otro tema con melodías edulcorantes inspiradas en los momentos más coloridos de The cure, si bien la guitarra parece mucho más apagada que en los anteriores cortes, nuevamente los teclados y el buen temple en el ritmo que lleva “Chimbe” (Andrés de la fuente, el baterista, en su primera participación en un disco con la banda) hacen del tema algo muy popero y efectivo. “Subyugado” es uno de mis temas favoritos, una canción que define bastante bien el sonido actual de Ases Falsos aunque esos punteos de guitarra inicial me suenen descaradamente parecidos a “Non photo blue” de la banda Pinback, pero es sólo un detalle, la canción es preciosa y no se agarra únicamente de efectismos como las otras. “Más se fortalece” en cambio parece repetir nuevamente la formula, al punto que a veces ni siquiera se diferencia mucho de la canción anterior. Para mí es uno de los puntos más flojos del cancionero aunque la letra es igual de interesante ya que Briceño reflexiona sobre todos los ataques que recibió él (y por consecuente el grupo) debido a sus dichos, bonito el detalle del piano para cerrar la canción y también lo que sería el LADO A del disco. El LADO B supuestamente más tranquilo comienza con “Fría” el cual a mi gusto es demasiado calcado a “Salto alto” y no me termina de convencer, “Mucho más mío” es otra gran canción que sigue esculpiendo ese estilo musical de la banda cercano al rock contemporáneo, “Antes sí, ahora no” con una consistente línea de bajo a cargo de Simón Sánchez es otro tema con aires de opening anime, pero que también tiene una gran remembranza a viejas canciones de cuando la banda se hacía llamar Fother Mucker cosa que se replica en la serena “Creo que no creo” y finalmente “Trato hecho” resuelve las cosas y devuelve ese aire “de mechones universitario” que los primeros discos de Fother Muckers exponían con su set de guitarras acústicas aunque esta vez incluyen pasajes sónicos más interesantes y complejos.

En conclusión

El disco es un gran trabajo que  compila un sonido preciso y representativo de todos los años que el conjunto lleva trabajando aunque en momentos suene demasiado autoreferente. Al ser conciso se agradece el esfuerzo por comprimir todo y no irse por la tangente y desvariar demasiado lo que fue el error en que cayeron sus discos pasados, de hecho este es el disco más corto  de los tres y parece indicar que menos es más ya que no cansa repetirlo varias veces. Dejando de lado sus ansias más electrónicas y románticas, la banda ha esgrimido un mejor perfil del sonido que ofrecía en su debut, ha sacado los mejores elementos de su segundo trabajo y además se ha reencontrado con la esencia de Fother Muckers, todo eso hace que el disco se convierta en un ejemplo de sencillez, pero consistencia y plena maduración, demás está decir que la mayoría de estas canciones son prácticas y divertidas de escuchar en vivo. En fin, un trabajo que los fans de Ases Falsos y de Cristobal Briceño (que le celebran todo) amarán, pero que también disfrutarán quienes no sean fanáticos del grupo por el componente efectivo que conlleva sus canciones.-  

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