Entre 2004 y 2005 las telenovelas vespertinas Chilenas empezaban poco a poco a flaquear en cuanto a su popularidad televisiva. Destinos Cruzados (DC) fue la última de esa tanda que recuerdo haber visto durante las tardes mientras tomaba once junto a mi hermana. El año pasado a causa de la cuarentena se produjo un curioso fenómeno de redescubrimiento por medio de youtube de muchas teleseries icónicas y otras no tanto para la cultura popular chilena (muchas de ellas ya estaban subidas al canal de TVN años antes de la cuarentena) y en el caso particular de DC me enganche viéndola junto a mi novia, no fue necesariamente un sentimiento de nostalgia lo que me llevo a volver a seguir esta historia llena de intrigas y romances tórridos, sino más bien, el hecho de poder contemplarla con una mirada un poco más analítica, gracias a eso pude llegar a un par de conclusiones que me parecen atinado compartirlas por aquí.
