domingo, 21 de enero de 2018

Y usted ¿a qué mierda vino?




La adhesión en Chile alcatolicismo es la más baja en toda Latinoamérica. La desconfianza hacía la Iglesia Católica por parte de los Chilenxs ha crecido en los últimos diez años primordialmente por los casos de pedofilia que han salido a la luz. De todas formas, no es que el país se haya refugiado en otra religión para expresar su fe, de hecho, el protestantismo que tiene un fuerte impacto en la sociedad no logra superar el 44% de adherencia y es cambio el ateísmo la opción con que la gran mayoría se identifica. Dentro de este contexto es que el Papa Francisco visitó Chile, con la pretensión de levantar una alicaída Institución o al menos eso es lo que sus fieles esperaban. Lo cierto es que su visita resulto estéril, puramente anecdótica y tildada por algunos medios internacionales como la peor de todas en lo que va su gestión como pontífice. Desde la lluvia de críticasque recibió la organización encargada de su visita por la cantidad de gastos que acarreaba su estadía en el país, hasta sus inocuos discursos de paz, Francisco I le hizo un flaco favor a la Iglesia Chilena al dejarla más hundida en el barro putrefacto en el que estaba. Por lo tanto vale la pena preguntarle a este señor que le gusta cantar Tangos de Gardel ¿A qué mierda vino?

 
Los medios son los pechoños, la sociedad no

"Presidenta, cómo me sacó a la prensa de encima"


Los tres días que duró la visita del Papa estuvieron marcados por una cobertura constante y zalamera de la prensa chilena (especialmente de los principales canales de televisión) que llegó a ser tan latosa, como la cobertura mediática a una babosa. Básicamente era transmitir misas, eucaristías, discursos, charlas y lo que sea que el Papa realizase en el tramo de los días que se quedó en el país. Lo cierto es que la prensa se sobre-esforzó en mostrar la visita como algo de gran impacto cuando las evidencias muestran que muy poca gente estaba interesada en ver (y creerle) a la figura del Vaticano.  Incluso los mismos medios de prensa, semanas antes de la llegada ya habían realizado algunas notas al respecto consignando el poco interés de los Chilenxs e incluso de los Argentinxs que venían de visita al país por ver al patriarca de la iglesia. Pero todo eso quedo en segundo plano, la misión de los medios era mostrar todo: Desde las huellas que dejaban las ruedas del Papamovil por las calles, hasta las reacciones más espasmódicas de los pocos fieles que aún sentían que estaban viendo a un rock star frente a ellos. El detalle freak, el relleno curioso de la nota de prensa, cualquier cosa servía para alimentar una transmisión agotadora que le hacía a todxs apagar la tele (igual, eso está bien) El problema – como siempre – es que mientras la prensa se obstinaba en mostrar los más mínimos detalles de la estadía del Papa en Chile, otros asuntos de mayor impacto noticioso pasaron a segundo plano. Cosas de mayor relevancia fueron opacadas mediáticamente, como por ejemplo la manipulación que realizó el Banco mundial para poner a chile enun puesto más bajo en el ranking económico y así perjudicar el gobierno de Bachelet o el acuerdo entre  el Ministerio Público y el Senador Iván Moreira de suspender el proceso penal de corrupción de parte de éste, sólo si a cambio éste devolvía los $35 millones conseguidos de manera irregular. Es decir se le otorgaba un camino alternativo al proceso penal que debía enfrentar.
 
Pero todas esas son cosas mínimas, ¿corrupción, acuerdos bajo la mesa? Pff,  A la prensa Chilena más le importaban los gestos elocuentes del Papa como el intercambio de solideos que hizo con unos niños que fueron a verlo. Es que el Papa es cercano a la gente, es humilde, rechazó el trono de oro del vaticano por un sillón común y corriente (por cierto, ¿ese trono de oro fue donado o sigue ahí en el vaticano? Parece que lo tienen guardado en el sótano con los demás tesoros que ostentan) El Papa tiene Twitter, le gusta el fútbol y los asados, es un ser humano como tú y como yo, algo que la tele no se cansó de repetir, y en ese sentido, parece que los que estaban más interesados en que Chile volviese a ser el país Católico que era en los ochenta, eran los grandes conglomerados de prensa.


Lo que fue la gran justificación para la prensa de tales maratónicas transmisiones televisivas eran sin duda los pronunciamientos del Papa con respecto a los temas espinudos que había que tocar, como dicen los gringos “The elephant in the room” Los casos de encubrimiento a curas pedófilos que la iglesia realizó, especialmente el sonado caso del Obispo de Osorno, Jorge Barros, cómplice y encubridor directo de las fechorías que perpetuó el pedófilo y siniestro Fernando Karadima. Barros fue una de las figuras más cercanas de Karadima, al punto que muchas veces le llevaba niños para que éste abusara de ellos. La cruzada contra Karadima por parte de sus víctimas fue larga, desde los años ’80 hasta el 2010, momento en que fue suspendido de por vida de sus servicios espirituales y juzgado por la justicia Chilena. Actualmente la asociación de laicos de Osorno buscan que Barros pague por su responsabilidad directa en el daño que su maestro espiritual le causó a tantas personas, y esperaban que el Papa hiciera algo al respecto, algo que pudiese levantar la confianza de la gente en la Iglesia, algo que fuese más allá de cosas simpáticas como cantar tango, algo que demostrara sinceramente que la Iglesia quiere tomar un camino renovado en su conexión con sus creyentes. Pero qué encontraron: Palabras de buena crianza, un armado y relamido discurso que enarbolaba palabras políticamente correctas, y un leve (por no decir irrisorio) tirón de orejas a la cúpula de arzobispos que sonrientes escuchaban y seguramente pensaban en silencio “Y este negro, no me avenir a decir a mí qué hacer”  
 

La prensa tuvo que hacer eco a las palabras vacuas y genéricas del pontífice, realzándolas más de lo que eran, mientras que la ciudadanía que tenía algo de seso en el cerebro se daba cuenta rápidamente de las incongruencias en las palabras de Francisco, que por un lado decía sin muchos problemas:No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división” para después descreditar las acusaciones contra Barros, y expresar duramente que todas eran calumnias: “El día que me traigan pruebas voy a hablar. No hay ninguna sola prueba. Todo es calumnias. ¿Está claro?“ Anunciaba de forma demoledora, aplacando cualquier posibilidad de limpiar la imagen a una Iglesia ensuciada por la corrupción y la pedofilia. Irónicamente la autoridad de una religión pedía pruebas para creer. Pero esas no eran las únicas incoherencias en el discurso y los hechos. Mientras el Papa anunciaba que había que trabajar por lograr una Iglesia que se acercase a la sociedad y no al revés, en Temuco una mujer murió luego de asistir a la misa que el Papa realizó enManquehue. La mujer de 62 años se desplomó a causa del largo (cerca de dos horas de caminata) y caluroso tramo que exigía el camino desde el Aeródromo hacía los puntos urbanos. ¿Era mucho pedir vehículos de acercamiento para personas de la tercera edad?; ¿No que la iglesia se tenía que acercar a su pueblo? También sorprendió el hecho de tener que pedir entradas para asistir a las misas comunitarias que celebraba.

Machi Lonconao

El Papa entonaba los versos de Violeta Parra “Arauco tiene una Pena” en una misa por la reconciliación de los pueblos, en relación al conflicto que se vive en la Araucanía con el pueblo Mapuche, pero su comitiva rechazó aceptar la carta que la Machi Linconao quiso entregarle, en donde  explica el calvario que ha padecido desde el 2013 por la persecución que el Estado Chileno ha realizado sobre su figura achacándole la muerte del matrimonio Luchsinger-mackay, a pesar de que ha sido absuelta de todo cargo en dos oportunidades. Este gesto despectivo por parte de su comitiva me recordó con ciertas distancias la evasiva y grosera respuesta de Juan Pablo II al obispo de San Salvador, Óscar Romero, cuando éste le pidió desesperadamente que se pronunciara contra los crímenes que el ejército de la Derecha Salvadoreña cometía sobre los curas de ideología Social. “No nos metemos en esto” le dijo Karol Wojty al azorado sacerdote que en ese momento entendió que el Poder sólo se llevaba bien con el Poder y que la doctrina social de la Iglesia no venía de parte del Vaticano. En este caso se puede dar algo similar. El Papa Francisco pregona mensajes de paz, pero cuando llega la hora de tomar partido, de dar una opinión que pudiese significar algo, no hace nada, la machi Linconao se quedó con el brazo extendido, las autoridades a llevar su posición sagrada dentro de la jerarquía Mapuche. Por cierto aquí esta la carta que le quería entregar.

Estos gestos hacen dudar de la idea de que estamos ante un Papa revolucionario, si bien ha realizado muchos gestos superficiales que buscan cambiar la percepción que el mundo tiene sobre la Iglesia, cuando vemos de cerca las acciones, nos percatamos que la Iglesia sigue oliendo a mierda y a discursos que no vienen a aportar nada a una discusión en donde reine el sentido común. El Papa podrá poner cara de enfado cuando se saca fotos con Trump, pero sus incongruencias a la hora de los quiubú parece ponerlo en una línea peor que el presidente Norteamericano. Y si bien es el jerarca absoluto de un Estado Religioso, tal vez quienes detentan el poder están en las sombras, quizás los mismos que no quieren cambios sustanciales, los mismos que sacaron volando a Benedicto XVI luego de que éste comenzase a realizar ciertas reformas que no pudo terminar, los que frenaron a este mismo Francisco luego de que sacara a un montón de curas implicados en casos de corrupción dentro del vaticano cuando se hacía insostenible seguir ocultándolo. Como todo instrumento del Poder, el Papa cada vez me parece más un monigote de quienes manejan el vaticano, de quienes ostentan la influencia, el poder y el dinero. De quienes quieren que la Iglesia Católica vuelva  a ser el centro político-militar que fue en la Edad Media. Y después de tanta plata gastada, de tantas críticas a su visita, a sus palabras, críticas que vienen incluso desde su misma arquidiócesis uno se pregunta si la visita de Francisco sirvió de algo. ¿Quién sabe? A lo mejor le sirvió únicamente a él para darse cuenta de lo realmente débil que es el catolicismo en Chile. En una de esas, adentro de su avión, mientras iba rumbo Perú, el Papa le dijo a su mano derecha “Che, me parece que en este país ya estamos en la B” y lo tacharon para siempre de su lista de prioridades.-


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