lunes, 31 de mayo de 2021

100 Discos para mis treinta: #36 The Residents – Freak show (1990)



Ya hablamos de la insólita banda The Residents cuando reseñe su grandioso disco “The Third Reich 'n Roll” en este caso la experiencia es más alucinante, ya que la banda se propuso con este disco llevar adelante una aventura grafica donde la música orquesta de forma incidental (y a veces no tanto) pasajes bizarros, incomodos, tristes y por supuesto muy sórdidos de un llamado circo de fenómenos.

La monstruosidad de la diferencia



Como todo adolescente con gustos raros siempre busqué aquello que tuviese un componente sórdido en su fibra, es por ello que en algún momento fui un fanático de una música tan “inescuchable” como la de la banda Faxed Head o pregonaba el shock delirante de películas como “Faces of the death” (ese falso documental con una muy bien lograda escena de unos tipos comiéndose el cerebro de un monito) o la brutal “Guinea Pig: Flower of Flesh and Blood” ¿En otro tiempo me hubiesen llamado edgy? No lo sé, ni me importa mucho, pero ciertamente explorar la morbosidad humana por medio de expresiones artísticas fue algo que hasta el día de hoy me sigue fascinando (no en vano realice una tesis sobre pornografía y post porno) Recuerdo que en esos años de toda la mierda que consumía hubo un anime que me llamo demasiado la atención e incluso llego a horrorizarme en algún punto, se trataba de la humilde y escabrosa película “Midori: La niña de las camelias” una obra de horror del bueno, que hoy en día se ha transformado un poco en una colección de memes mórbidos como la mayoría de las cosas que en ese tiempo me deslumbraban. La película (cuya historia de producción no es para nada deleznable) adapta el manga del exuberante Suehiro Maruo quien adapta en su estilo grotesco una historia popular de Japón. Midori una pobre niña huérfana y desgraciada termina al cuidado de unos fenómenos circenses tan crueles como variopintos.

Ese fue el punto de partida para interesarme por los mal llamados “fenómenos de circo” tan comunes en la cultura popular del siglo pasado e incluso el anterior. La siguiente película que enrielo un poco mejor esta visión torcida con respecto a este tema fue por supuesto la espectacular “Freaks” de  Tod Browning. Una película que fue llamada por la crítica “valiente hasta la náusea” y que se atrevía en una época aun demasiado primitiva a humanizar a personas rechazadxs por la sociedad sólo por poseer alguna deformidad en su aspecto o condición físicas, transformándose automáticamente por ello en monstruos y fenómenos cuyo único apoyo real es la comunidad misma que ellxs forman. Por ese mismo tiempo, con todas mis ansias por escuchar cosas raras o distintas, por supuesto ya tenía en la mira a la misteriosa banda The Residents que me llamaba la atención más por sus incógnitas que su música en si. Fue entonces que descubrí “Freak Show” en esos momentos de la vida donde parece que todo lo que buscas esta íntimamente sincronizado.

“Freak Show”, el trabajo se propone como una experiencia artística media holística, como venía siendo la tónica en los trabajos de la banda por aquella época (años antes lanzaron “God in three persons” que se basaba mucho en el soporte visual) El contacto con dibujantes como Brian Bolland permitió posteriormente la edición de una novela gráfica en la que se narraban los antecedentes de estos entrañables personajes. Conscientes de que el concepto podía dar aún mucho más de sí, The Residents se embarcaron en la creación de un premiado CD-Rom interactivo y hasta llevaron la obra a los escenarios. La banda llegó a trabajar incluso en un DVD con material relacionado con el proyecto, aunque la muerte del colaborador Jim Ludtke frustró la idea.

El art book del disco es de los más hermosos que podamos ver en su catálogo, de hecho el disco en su momento lo pude comprar en una tienda y lo cuidaba como hueso santo ya que el arte que exhibía era bastante completo, con paginas de comics a todo color que ilustraban la historia de los "fenómenos" que realizaban este espectáculo. Pero además el disco contenía un CD Room en donde se podía explorar a mayor cabalidad los trailers, videos, clips animados con las presentaciones de cada unx de lxs personajes.

Por supuesto este esfuerzo que años siguientes seguiría siendo una tónica en las producciones de los Residents se agradece ya que eleva mucho más el producto, pero si nos vamos a lo estrictamente musical, el disco consigue transmitir igualmente atmosferas tétricas, bizarras e incluso incomodas, tengamos o no el trasfondo de todo esto en cuenta, aunque no se puede obviar mucho el concepto general del disco ya que las canciones de éste documentan las presentaciones de estos fenómenos, pero desde su punto de vista subjetivo en donde directamente tiñen aquellos espectáculos de verdadera y cruel tortura. Las canciones, al ser muy profusas en cuanto a sus descripciones, están acompañadas de un sonido pleno que en opinión de muchxs fanaticxs es el que logra ser más cercano a la tradición progresiva que la banda haya conseguido jamás.

Comienza el espectáculo

Tras el sonido de unos contundentes sintetizadores se abre el telón a modo de introducción en la bizarra “Everyone Comes to the Freak Show” que nos ubica en un escenario circense que poco a poco se tiñe de incomodidad. En este primer corte que resume de alguna manera los vaivenes emocionales que el resto del disco irá explorando, también podemos notar inmediatamente la estructura musical del álbum. Coros agudos, voces temblorosas, diálogos que parecen recitados en plan corriente de la conciencia, y un reinado total de teclados y sintetizadores que voluntariamente o no igual le dan un toque siniestro a todo. Pero también esta decisión empobrece un poco la gama de posibilidades sonoras, ya que incluso las percusiones son parches de sintetizador, se extraña un poco la voluntad que la banda llevaba en otros discos de llenar sus melodías de una variedad acojonante de sonidos e instrumentos como sí ocurre en el comentado “The Third Reich 'n Roll” o incluso en el ambiental “Eskimo”



Aún así, siento que esta decisión tiene mucho que ver con la idea de llevar esta historia a una especie de aventura grafica mediante un CD-ROOM que corría en ordenadores de casi primera generación, donde el procesador de audio evidentemente tenía muy pocas capacidades. Siguiendo con el disco uno de los personajes más importantes se presenta en los siguientes temas “Harry´s introduction” da paso a “Harry the head”, básicamente un hombre que es sólo una cabeza. En el primer tema se nota ese contraste ya que la introducción de Harry corre por cuenta del presentador del espectáculo mientras que “Harry the head” se nos presenta el punto de vista del susodicho, convirtiéndose en una canción cuyo sonido me recuerda mucho a las bandas sonoras de videojuegos de consolas de 16 bits.



“HERMAN WATCHES TV” nos introduce a un nuevo personaje Herman el lunar-humano, pero esta vez no sólo por medio del presentador nos enteramos de quién es, sino inmediatamente seguimos la mirada personal de Herman quien disfruta de una porno española que no escatima en vulgaridades. Posterior a eso entramos en “Herman (The mole human)”  personaje bastante querido por la banda ya que luego sería resucitado en discos posteriores.

La presentación de Wanda la mujer gusano, resulta mucho más escabrosa e incluso violenta, la música en este plano se vuelve más tribal si se quiere, aunque se mantienen algunas notas y melodías que curiosamente recordarían a Danny Elfman, pero si sus composiciones hubiesen pasado por un rayo desintegrador. Esta sensación también se puede percibir en la escabrosa “Jello Jack” que al mismo tiempo mantiene muy fuerte la tradición más Avant-garde de la música del grupo. “Benny (The Bouncing Bump)” es un tema bastante irónico con acordes circenses que se ven atacados por el canto-recitado de Benny que no es un fenómeno, o al menos no uno de los que trabaja en el circo, sino más bien un espectador fanático y obsesivo del freak show que incluso disfruta asustando a lxs freaks.  “Lillie” es un tema grandioso, tenso, torpe y sombrío, en lo personal considero que es uno de los puntos más fuertes de la carrera de esta banda. El final atmosférico y catastrófico que propone "Nobody Laughs When They Leave” trae consigo una de las letras más interesantes y punzantes del disco: “Solo somos iguales en la tumba y en la oscuridad/ Dijo un hombre cuya cabeza fue devorada a medias por un tiburón/ Ahora, si me preguntas por qué seguiría así/ Dudo que lo sepa, así que solo pude adivinar/ Puede que media boca no sea mucho, pero sigue siendo medio beso.



Este disco genera sentimientos encontrados en la fanaticada del grupo, si bien mucha gente considera que es un disco irregular y que termina siendo bastante lioso y cansino, hay quienes como yo, valoran ese esfuerzo artístico que pusieron en todos los aspectos y creo que realmente, si bien la música, parece bastante acotada en cuanto a ideas, se amolda perfectamente a las estructuras e historias que cada tema desarrolla, consiguiendo crear personajes complejos de los que se nota el potencial para seguir generando historias. Es un álbum interesante que se aleja del metaconcpeto de décadas anteriores y un poco abre la etapa en que The residents empiezan a experiemntar más con la creación de personajes e historias. -


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